jueves, 3 de julio de 2008

GLOBALIZACIÓN, MEDIOS DE COMUNICACIÓN Y CULTURA A COMIENZOS DEL SIGLO XXI( CASO MEXICANO)


Globalización, medios de comunicación y cultura en México a principios de siglo XXI
Dr. Javier Esteinou Madrid ©
Investigador titular del Departamento de Educación y Comunicación de la Universidad Autónoma Metropolitana, Unidad Xochimilco, México, D.F.



I.- Los medios de información colectivos como centro del poder contemporáneo
Con la presencia de los medios de información y las nuevas capacidades tecnológicas que han conquistado en México a lo largo del siglo XX, como son su amplia cobertura informativa, su gran penetración mental, su rápida capacidad de difusión, su enorme versatilidad semiótica, su gran perfeccionamiento técnico, etc.; estos se han convertido en el centro del poder contemporáneo de nuestra nación.



En este sentido, de haber sido instrumentos de difusión relevantes en 1920 en México y de convertirse en el cuarto poder político a partir de 1960 como corresponsales del poder, en la década de los años 90s se transformaron en el vértice del poder actual. Es decir, ya no sólo son instituciones importantes o el cuarto poder, sino que ahora son "el primer poder" que existe en nuestra sociedad.




Así, las ágiles potencialidades avanzadas de las nuevas tecnologías de información para producir, difundir e internalizar datos y sentidos sobre nuestras conciencias, han modificado las reglas y dinámicas tradicionales con las que nuestra sociedad antaño se articulaba, organizaba y participaba colectivamente. Con ello, se ha producido un profundo cambio en la jerarquía de poderes que conforman el esqueleto del poder y de la movilización cotidiana de nuestra sociedad donde los medios de información ahora son el centro del poder.




Este creciente poder de los medios sobre la comunidad y los individuos ha creado, cada vez más, una sociedad mediática que ha producido una nueva atmósfera cultural colectiva de naturaleza "comunicósfera" que ha ocasionado que el conjunto de las principales instituciones de gobernabilidad ahora funcionen a distancia por intermediación de los canales de información, especialmente electrónicos y las nuevas tecnologías de información.




La expansión de esta realidad mediática ha modificado la estructura y frontera del estado mexicano y de la cultura nacional creando una nuevo tejido en la esfera del poder que ha dado origen al estado mexicano ampliado. Así, observamos el surgimiento de la tele administración pública, el tele deporte, la telepolítica, la tele banca, la tele oración, la tele medicina, la tele venta, la telediversión, la telepolítica, la radio asistencia psíquico-emocional, la radio orientación vial, la radio iglesia, la radio orientación sexual, etc.




Con ello, el funcionamiento de los medios ha atravesado la operación práctica de todas las instituciones sociales básicas para la dirección del país, al grado que ha substituido en algunos períodos o reubicado en otros a los órganos de administración social más débiles o que están en crisis de funcionamiento y legitimación. Por ejemplo, ante la baja de credibilidad de la población en los partidos políticos, los órganos públicos y la iglesia, la capacidad persuasiva y seductora de los medios han construido nuevas credibilidades y hegemonías basadas en estrategias de mercado a partir del raiting.




Incluso, profundizando sobre la tarea histórica central que realizan los canales de difusión, podemos decir que debido a su capacidad altamente educativa y persuasiva, al final del milenio los medios de difusión no sólo son el centro del poder político contemporáneo, sino que son, cada vez más, las instituciones de conformación del cerebro social de los habitantes del país. En este sentido, cada vez más, son elementos medulares del proceso de construcción social del cerebro humano y, por lo tanto, de conformación de la humanidad.




Así, a diferencia de los siglos anteriores, con la revolución informática las nuevas características con que los medios de información han transformado los procesos para producir, difundir e inculcar la información han convertido al siglo XX en un siglo corto, pues se han reducido los tiempos de conocimiento de la realidad y las distancias de interacción entre los hombres.




De esta forma, derivado de lo anterior se puede afirmar que en la actualidad, no existen vehículos más eficaces para transmitir la información colectiva a la sociedad que la radio y la televisión. Estos medios, de suyo neutrales como tecnologías, transportan los mensajes fundamentales que moldean la personalidad de los mexicanos. Así, las aspiraciones del pueblo, los anhelos del país que queremos ser y la visión del mundo y de la vida, se construyen en la nación lenta, cotidiana y eficazmente a través del contenido de la programación de los sistemas de comunicación colectivos.




Por lo tanto, ya no ha sido el discurso político ni la acción de los representantes populares y ni siquiera la prensa tradicional lo que ha permitido a los mexicanos tener una visión cotidiana de sí mismos y del futuro de nuestra nación. En la actualidad, son las redes televisoras y radiodifusoras, quienes acceden permanentemente a la mente de los mexicanos y les informan o les deseducan sobre la conducta a seguir en la sociedad contemporánea que nos corresponde vivir . (1)




En este sentido, podemos decir que en el espacio de relación simbólica que permanentemente producen los aparatos cotidianos de comunicación entre emisores y colectividades, es donde diariamente se construye o destruye mental y afectivamente al estado y a la sociedad mexicana. Por consiguiente, podemos afirmar que en la sociedad mexicana de la década de 2000, cada vez más, las batallas políticas o sociales se ganan o pierden en los medios de comunicación colectivos y no en otras áreas de las contiendas sociales.




De esta forma, la construcción o destrucción de la realidad masiva cotidiana, es decir, de lo que existe o no existe, de lo que es bueno o es malo, de lo que hay que recordar o hay que olvidar, de lo que es importante o no, de lo que es verdad o es mentira, de lo que son valores o antivalores, de lo que es la opinión pública o de lo que no es, de lo que es virtuoso o no, de lo que hay que hablar o hay que silenciar, de lo que hay que admirar o rechazar, de lo que es el éxito o el fracaso, etc., se elabora, cada vez más, especialmente en las grandes ciudades, desde los medios colectivos de difusión.




Así, el peso de los canales de información masiva es tan acentuado sobre la conformación mental de la sociedad que podemos decir que la realidad no son los medios de información, pero los medios contribuyen sustancialmente a construir la realidad central que reconoce la mayoría de la población. No son la política, pero hoy no se puede hacer política sin la acción persuasiva de los sistemas de información colectivos.




No son el aparato jurídico, pero hoy los medios se han convertido en los "tribunales electrónicos" que linchan o absuelven a las figuras públicas antes de que el estado recurra a los procesos constitucionales de oficio. No son los partidos políticos, pero producen el mayor caudillismo electrónico que toda la capacidad proselitista directa que realizan las organizaciones políticas. No son la economía, pero ninguna economía contemporánea puede funcionar sin la cultura de consumo que producen de los medios de información, vía su práctica publicitaria. No son la memoria del país, pero hoy la agenda del recuerdo social cotidiana se construye progresivamente desde los medios de difusión de masas, etc.




En una idea, a partir de las grandes capacidades persuasivas que han conquistado los medios sobre los campos de conciencia de los auditorios, las verdades e ideologías mediáticas substituyen, cada vez más, al resto de las verdades sociales, incluyendo las jurídicas, éticas y morales.



Como demostración del alto grado de penetración de las industrias culturales en la vida cotidiana de los mexicanos, constatamos, por ejemplo, que en 1998 existen en la República Mexicana 595 estaciones de televisión divididas entre canales nacionales, repetidoras, televisoras locales y televisoras de los gobiernos estatales. En cuanto a la radio, existen 1.332 emisoras en el país, divididas en 875 estaciones en A.M. y 479 en F.M. En cuanto a los sistemas de satélites se cuenta con el complejo de satélites Morelos II, Solidaridad I y Solidaridad II que cubren todo el territorio mexicano y otras partes del continente americano (El sistema de satélites Morelos I ya terminó de operar con vida útil).




En cuanto a los medios escritos, México cuenta con 400 periódicos de circulación local y 192 revistas, la mayoría de circulación nacional y de periodicidad variable. En cuanto a las agencias de información, existen 59 agencias de noticias, de las cuales 14 son nacionales y 45 internacionales, con 64 corresponsales extranjeros, 57 de periódicos y 7 de revistas. (2)




La proliferación de esta gran infraestructura informativa en el país ha contribuido a modificar sustancialmente los hábitos culturales de la vida cotidiana de los mexicanos. Así, observamos, por ejemplo, que al final del siglo XX los mexicanos son los habitantes que más ven televisión en todo el continente americano, con un promedio diario superior a las 4 horas. (3) De aquí, que al final del milenio la población mexicana se haya transformado de una cultura de lectores a una cultura de televidentes, de lo cual se deriva un peso muy sustantivo de los medios audiovisuales en la formación de sus gustos, actitudes, opiniones, conductas, mentalidades y visiones de la vida, en una idea, de la formación y operación de sus cerebralidades.





Esta asombrosa expansión tecnológico material de los medios de información ha creado a finales del siglo XX una sociedad mexicana altamente mediatizada en sus procesos colectivos de interacción masiva por las tecnologías de información. De aquí, la importancia central de efectuar una profunda reforma del estado en materia de comunicación y cultura colectiva que permita que el funcionamiento público de las industrias culturales se encuentre ética y responsablemente orientado y supervisado por el estado y la sociedad civil mexicana.




II.- Control y participación en los medios de comunicación
No obstante, a principios del siglo XXI los medios de información gradualmente se han convertido en el centro del poder contemporáneo, su operación no ha funcionado en espacios neutros o independientes, sino que han operado vinculados a las necesidades de reproducción de nuestra sociedad en vías de industrialización y ahora de globalización. Dentro de este marco estructural, el margen de participación de los movimientos sociales a través de los medios de comunicación no ha sido monolítico, sino que ha oscilado formando una gama de intervención que varía desde los canales escritos, hasta los electrónicos.



Así, encontramos que las vías a través de las cuales los movimientos sociales mexicanos han participado con mayor fuerza desde principios de siglo hasta la fecha para expresar sus intereses y demandas, se concentra con gran peso en los medios impresos y se cierra casi por completo en los canales electrónicos, particularmente, audiovisuales( 4) . (4)




De esta forma, la naturaleza social de los medios de comunicación desde un principio ha quedado determinada por la presencia de un fuerte contexto económico y político que ha condicionado herméticamente el uso social de los mismos por otros sectores más amplios que no sean los propietarios o representantes del gran capital interno y transnacional en el país.





Esta situación ha alcanzado su mayor esplendor en el caso de la televisión mexicana, tanto pública como privada, pues es el medio que más ha llegado a ser monopolizado por el poder nacional al grado de que vía éste se ha construido otro proyecto cultural contrario al proyecto de los grandes grupos que sostienen nuestra nación.




En este sentido, derivado de este condicionamiento, la televisión mexicana surge en la década de los años cincuenta adoptando el modelo comercial de desarrollo de la televisión norteamericana y enmarca mayoritariamente su funcionamiento bajo el régimen de concesión privada que conserva hasta nuestros días. Dentro de este esquema mercantil la televisión nacional se desarrolló y donde alcanzó hasta ahora su mayor dinámica de expansión e influencia sobre la cultura nacional.




Contraria y paralelamente a esta realidad privada, aparece de manera muy tardía, a finales de los años sesenta, la televisión pública en nuestro territorio. Su lenta incorporación al panorama cultural de la nación provoca que ésta emerja y madure con una personalidad social poco definida, con menor experiencia audiovisual, reducido apoyo económico, bajo nivel de credibilidad en el auditorio, proyecto cultural confuso, mayores presiones burocráticas, menor cobertura geográfica de influencia, grandes contradicciones en sus líneas de dirección, etc.





Por ello, dentro de un clima de agotamiento de nuestro tradicional modelo de crecimiento hacia adentro y de incorporación intensiva de nuestra economía a los procesos de globalización mundial, nos preguntamos ¿Qué han hecho las empresas de televisión nacionales para permitir que los grupos sociales expongan colectivamente sus necesidades fundamentales y participen a través de estos en los macro procesos de dirección del país?




En términos generales, podemos decir que en comparación con las gestiones televisivas de los regímenes de gobierno anteriores, en esta nueva administración gubernamental la televisión ha conquistado algunos avances importantes, en el terreno administrativo, financiero, cultural, legal, tecnológico, reorganizativo, etc.




Sin embargo, no obstante, los éxitos alcanzados en diversos cambios, también podemos decir, que salvo algunas excepciones, la información televisiva que ha producido y difundido este proyecto cultural de gobierno no ha permitido la expresión de las necesidades de los grandes grupos sociales a través de ésta; y, en consecuencia, no se ha dedicado sustantivamente a crear conciencia sobre los principales problemas que debemos resolver para sobrevivir.




Así, observamos no obstante que en la actualidad la sociedad mexicana ya ha llegado a alcanzar los 100 millones de habitantes, y pese a que, en última instancia, los grupos básicos que sostienen a nuestra nación son los que financian el funcionamiento de la televisión; confirmamos que la mayor parte de estos sectores básicos no tienen acceso para participar dentro de este medio de comunicación para exponer colectivamente sus necesidades e incorporarse a los procesos de gestión pública del país vía esta tecnología cultural.




En este sentido, constatamos, por ejemplo, que las organizaciones campesinas no cuentan con espacios televisivos para desde estos solicitar apoyos crediticios para trabajar en el campo, exigir mejores precios de garantía a sus cosechas, demandar el reparto de tierras, denunciar el extendido cacicazgo y la corrupción de autoridades o funcionarios, etc. Los sindicatos tampoco cuentan con tiempo informativo para pedir aumentos salariales, elevar sus condiciones generales de vida, denunciar las anomalías existentes en el interior de las mismas, etc.




Los partidos políticos tampoco gozan de suficiente margen televisivo para fortalecer su participación en la sociedad, perfeccionar el sistema electoral, mantener contacto masivo con sus representados, difundir sus propuestas y posiciones partidistas, salvo en los períodos electorales, etc. Los numerosos grupos indígenas fundadores desde hace milenios de nuestro territorio y cultura, todavía, en el siglo XXI, no tienen ningún espacio en la televisión para expresar sus necesidades, dolor y tristeza generado desde hace 500 años con la Conquista Española, etc.




No obstante que actualmente vivimos una fase de colapso ambiental en el Valle de México y el resto del país por la profunda relación destructiva que mantenemos con la naturaleza. Los movimientos ecologistas no cuentan con ningún espacio de las redes nacionales de televisión para difundir su labor en pro de la defensa de la vida.




Los sectores magisteriales, no obstante que sobre ellos descansa la formación del capital cerebral del país a través de su acción educativa, tampoco cuentan con espacios en los medios audiovisuales para contrarrestar la acción deformante de la cultura parasitaria que ha creado la sociedad de consumo y fortalecer con ello el proyecto educativo de la escuela nacional.




Otras células básicas como son los organismos no gubernamentales, las iglesias, los productores agropecuarios, los transportistas, los grupos de amas de casas, las asociaciones de padres de familia, los grupos de colonos, los estudiantes, los profesionistas, etc. tampoco disponen de espacios en las pantallas para plantear y discutir sus problemáticas particulares.




En este sentido, pensamos que debido a que no se ha permitido la participación de los grandes grupos en los medios electrónicos, particularmente en la televisión, tanto pública como privada, estos continúan desvinculados del análisis sistemático de los grandes obstáculos que impiden nuestro desarrollo nacional y de la difusión constante de las posibles alternativas de solución para cada rama de nuestro crecimiento interno.




Por ello, podemos decir que la televisión sigue funcionando como cerebro colectivo divorciado de las necesidades de nuestro cuerpo social, porque mientras vivimos cotidianamente una profunda crisis socioeconómica, que está por convertirse en severo conflicto político, la televisión nos orienta a pensar, prioritariamente, en el triple eje cultural del consumo, los deportes y las ideologías del espectáculo; y sólo ocasionalmente nos conduce a reflexionar y sentir los problemas centrales de nuestra sociedad. En una idea, la problemática nacional no pasa sustantivamente por la televisión, lo cual ha provocado la existencia de un modelo de funcionamiento esquizofrénico entre lo que difunde e inculca la programación televisiva y las necesidades o realidades que viven cotidianamente los grupos mayoritarios de la sociedad mexicana.





De esta forma, podemos afirmar que como en un acto de magia que se lleva a cabo ante los ojos de todos y el estupor de unos cuantos, desde hace tres décadas a la fecha, la televisión continúa realizando la hazaña verdaderamente fantástica de ocultarle su país a los mexicanos. (5) En síntesis, podemos decir que al funcionar como primer poder, los medios han construido por décadas un modelo dominante de comunicación que se ha caracterizado por dar voz y participación a una minoría; y silencio y marginación a la mayoría social.





III.- Tendencias informativas y culturales derivadas de la aplicación del tratado de libre comercio
La existencia de este modelo tradicional de comunicación nacional en la fase de la modernidad, se ha reforzado desde 1980 a la fecha con la gradual aplicación indiscriminada de los principios del mercado al terreno de la comunicación colectiva, especialmente, después de la firma del Tratado de Libre Comercio con Estados Unidos y Canadá (TLC), ocasionado, entre otras, las siguientes transformaciones sobre nuestra sociedad:




1.- El retiro del estado como rector de la cultura y la comunicación nacionales. La mutación más grande que se ha producido ha sido el retiro creciente del estado mexicano como instancia rectora de los procesos de cultura y comunicación nacionales, para delegar ahora su dirección a la dinámica del mercado bajo el mecanismo de acción de la oferta y la demanda informativa. Así, la rectoría del estado en el campo de la conciencia de lo público ha quedado substituida por la intervención de las leyes del mercado con su "mano invisible" de regulación natural, que no ha sido otra realidad que la acción de la "garra invisible" de los intereses de los grandes monopolios de la difusión sobre el proceso de la cultura y la conciencia nacional.




De esta forma, ante el florecimiento en nuestro país en la década de los noventas de las tesis modernizadoras que han sostenido el adelgazamiento, la privatización, el repliegue, la desregulación, la globalización y la transnacionalización de todos los campos de lo público; hoy se ha formulado oficialmente, cada vez más, con mayor convencimiento, que la dirección cultural de la sociedad mexicana no debe conducirse por la acción interventora de políticas planificadoras del estado, sino que debe ser guiada por el equilibrio "natural y perfecto" que produce el juego de los "libres" principios del mercado entre productores y consumidores culturales.




2.- El debilitamiento del modelo de medios de comunicación de servicio público. Presionado por el retiro del estado como instancia rectora de la comunicación y por la imposición de las fuertes tendencias que han introducido las políticas econométricas neoliberales para convertir al estado mexicano en una entidad "altamente eficiente", se ha generado una severa crisis y al mismo tiempo una desaparición creciente del modelo de medios de comunicación de servicio público que durante tres décadas habían funcionado en México; para ahora dar paso mayoritariamente al proyecto de mercado con sistemas de información pri-vados altamente mercantilizados. Es decir, debido a que las leyes de la "libre competencia" han exigido que las empresas contiendan entre sí con sus propios recursos y sin apoyo estatal, el gobierno mexicano ha retirado gradualmente los subsidios que fortalecían a los medios públicos y estos cada vez más han tenido que luchar con sus propios recursos para sobrevivir ante la fuerte presión de las empresas privadas.





Ello significa, que el esquema de medios de comunicación de servicio público al dar marcha atrás el estado benefactor que lo mantenía a base del presupuesto oficial, crecientemente ha tenido que buscar a otras fuentes de ingreso para sobrevivir que, básicamente, han girado alrededor de la venta del tiempo de pantalla a las grandes empresas monopólicas y de la comercialización publicitaria. Esta situación ha obligado a que el modelo de información público se comercialice "reduciendo su pluralismo y originalidad, abriendo mayor campo aún a los grupos multinacionales tanto en lo que se refiere a la propiedad de las emisoras, como a su programación". (6)





De esta forma, derivado del orden social darwinista que ha impuesto el neoliberalismo con la práctica del TLC para que la sociedad funcione libremente beneficiando al más fuerte, se ha comprobado la inclinación progresiva del estado mexicano para reducir o abandonar el financiamiento del modelo de medios de comunicación de servicio público a través de permitir la veloz privatización y la adopción del nuevo esquema comercial que dirigen los principios del mercado. En este sentido, al final de la década de los noventa nos enfrentamos, a corto plazo, a una transformación del modelo de comunicación pública, y a largo plazo, quizás a su desaparición o existencia muy restringida.




Con ello, se ha observado el tránsito radical de un proyecto de comunicación y cultura colectivas dirigidas por el estado, por más deficiencias, limitaciones y errores que haya tenido; a una práctica informativa fenicia conducida por el mercado orientada por el objetivo de producir ganancias rápidas, a costa de lo que sea.




3.- La supremacía del modelo de comunicación comercial-privado. Con el retiro del modelo de medios de servicio público que ha exigido el esquema de desarrollo del Tratado de Libre Comercio, el sistema de medios comercial-privados se ha expandido notablemente en el país, llegando a ser éste el patrón dominante en nuestra atmósfera cultural, y, con ello, se ha privatizado el campo de lo público. Es decir, al final del siglo XX las políticas culturales públicas y colectivas que se elaboran en nuestra sociedad, cada vez más, se construyen desde las necesidades privadas de la reproducción del capital y no desde las necesidades de avance y humanización de la población.





De esta manera, al concluir el milenio el estado y la sociedad mexicana cuentan con menor infraestructura mental y comunicacional para crear la cultura indispensable que demanda el proceso de sobrevivencia social de nuestro país y con mayor logística cultural para crear las condiciones subjetivas de reproducción del capital ampliado a escala global.




4.- La aplicación de la política del "laissez faire informativo". Para que el modelo de desarrollo modernizador se consolide en México con el TLC, ha sido indispensable la creación de una nueva conciencia masiva modernizadora que respalde y afiance las acciones de operación del mercado. Dicha conciencia ha producido, en el ámbito masivo, a través de los medios electrónicos de comunicación, las condiciones subjetivas necesarias para el funcionamiento de nuestra sociedad dentro de las nuevas relaciones competitivas del mercado mundial.





La esencia de esta conciencia modernizadora ha formulado que ante la nueva globalidad internacional para ser eficientes, especialmente, en el terreno comunicacional; hay que aceptar indiscriminadamente la propuesta de asimilar los principios del "laissez faire informativo" en el terreno comunicativo o cultural, o lo que es lo mismo, asumir la mentalidad de que "lo que no deja dinero a nivel cultural, no sirve". Bases que, llevadas a sus últimas consecuencias, en la práctica real han planteado el peligro de que en vez de fortalecer nuestra cultura nacional en este período de globalización, ésta se flexibilice, y, en ocasiones, hasta erosione más sus valores para incorporarnos eficientemente como sociedad y sin restricción alguna a la nueva estructura de competencia y de acumulación de los mercados mundiales.





5.- La desrregulación y autorregulación creciente de las comunicaciones. Al convertirse los procesos de comunicación en elementos estratégicos para la realización y reproducción del sistema económico, con la aplicación del TLC el gobierno y los concesionarios de los medios de información han planteado insistentemente que "en un mundo sistémico, sin fronteras, competitivo y globalizado, para que la dinámica del mercado se pueda realizar se requiere libertad de información. Por ello, no deben ponerse más regulaciones que las necesarias a la libertad de expresión en México, so pena de caer en burocratismos extremos o lo que es peor, en la inoperancia de la ley. La sobre reglamentación se opone al avance económico". (7)




En consecuencia, lo que se debe fomentar en las sociedades modernas crecientemente competitivas es el libre flujo de la información y no su restricción. Por lo tanto, el funcionamiento de los procesos de comunicación no deben reglamentarse con normatividades rígidas, sino sólo se deben crear mecanismos muy flexibles que permitan la autorregulación de los medios de difusión, como son los Códigos de Etica, los Tribunales de Honor y los Reglamentos de Buen Comportamiento Profesional, etc.




Con la propuesta de la desregulación del funcionamiento de los medios de información en México y su substitución por los procesos de "autorregulación absoluta" por el gobierno y de los propietarios, se ha caído en la concepción liberal extrema de crear el "estado cero" en el terreno comunicativo. Esta concepción plantea que el estado no es necesario como instancia rectora para dirigir a la sociedad, ya que ésta es tan perfecta que se puede autoconducir a sí misma por las leyes de la mano invisible de las lógicas del mercado. Así, se ha formulado que en materia informativa el estado debe reducirse a su mínima expresión (fórmula cero), para dejar que la sociedad se conduzca por otros mecanismos de autorregulación del poder.





Dicha teoría y práctica económico-social ha demostrado, a lo largo del siglo XX, su enorme fracaso y límites al reflejar que, finalmente, toda sociedad moderna siempre requiere la presencia de un sólido estado rector que equilibre los desajustes y las crisis que produce el funcionamiento autónomo o desbocado de la dinámica del mercado. Es decir, para crear las mínimas condiciones de gobernabilidad en el México contemporáneo es necesario que todas las acciones públicas colectivas estén reglamentadas por la ley, pues de lo contrario se crean las bases oficiales para el surgimiento de los grandes espacios de anarquía social.




Por ello, la autorregulación de los medios de comunicación vía los códigos de ética y otros recursos morales son mecanismos colegiados muy útiles que pueden ayudar a garantizar complementariamente el funcionamiento de los medios de comunicación, pero nunca deben operar como elementos únicos o solos para normar y conducir socialmente esta estratégica acción colectiva. Una tarea tan central para construir una sociedad democrática, equilibrada y participativa no puede quedar expuesta a los altibajos subjetivos, caprichosos o discrecionales de los intereses políticos del poder o sujeta a la dinámica de la "mano invisible del mercado"; sino que debe ser reglamentada con toda exactitud por el interés colectivo, como cualquier otro derecho social básico, para garantizar su existencia y sana aplicación comunitaria.





De lo contrario, siguiendo el razonamiento de la lógica autónoma del mercado sobre el orden social regulado colectivamente, también podemos demandar que no existan reglamentos de los cuerpos de policía, pues las comunidades pueden autorregular espontáneamente sus delitos. No se requieren leyes para normar el servicio de recolección de basura, porque la sociedad por sí misma puede autorregular cómo tirar sus desperdicios orgánicos.




No se requiere una legislación de comportamiento bancario, pues los banqueros se pueden autorregular a sí mismos en beneficio de la sociedad. No es indispensable una legislación sobre la educación básica, pues cada ciudadano puede asegurar por sí mismo su formación educativa. No es necesario un reglamento fiscal, pues todos los ciudadanos pueden autorregular voluntariamente el pago de sus impuestos, etc. En suma, el estado sale sobrando como órgano de regulación colectiva, pues la sociedad se puede autorregular a sí misma en todos los órdenes de la vida. (8)




Debemos de considerar que la ética no puede sustituir o suprimir al derecho, sino sólo enriquecerlo y complementarlo. No podemos cambiar el estado de derecho por la aplicación de un "eticómetro" de los concesionarios y empresarios de los medios de comunicación que es un instrumento subjetivo de buena voluntad, absolutamente vulnerable ante las fases de presión económica y política reales, como lo ha demostrado la historia de la comunicación nacional a lo largo del siglo XX. (9)




6.- El diseño de la comunicación social desde la dinámica de la reproducción del capital. Con el lugar estratégico que el nuevo modelo de desarrollo modernizador le ha concedido al mercado para ser el eje fundamental que dirija y modele los procesos sociales, éste se ha convertido en el condicionante central del cual se deriva el origen, el sentido y el destino de la producción cultural y comunicativa en nuestro país.




Es decir, en la década de los 90s. la verdadera reactivación del proyecto de comunicación y de la cultura nacional no ha surgido de la antiquísima demanda de los grupos sociales básicos por resolver las necesidades de comunicación social más apremiantes de la población; sino que se ha derivado de la incorporación acelerada de nuestra sociedad al mercado mundial, que no es otra realidad que la reactivación y la ampliación intensiva del proyecto económico súper transnacional en la periferia.





La sociedad civil o los grupos emergentes sólo aparecen en la programación de los medios de difusión colectivos cuando desde los criterios del negocio son "noticia" o un "objeto informativo" atractivo que puede elevar el raiting de las empresas, pero no son considerados permanentemente como sujetos o entidades generadores de opinión que tengan derecho a un espacio colectivo permanente de participación informativa. Es la lógica de oportunidad económica del raiting la que decide cuándo participa y la sociedad civil dentro de los medios y cuando no.





7.- El mercado, como marco axiológico de valoración de la vida. Desde una perspectiva humana, el ejercicio de la práctica comercial sobre la base cultural ha significado que, cada vez más, el mercado ha sido la autoridad que determina el valor de las personas y la vida y no las fuerzas y procesos sociales en los que estos están inscritos. Esto es, el reconocimiento social, la dignidad de la persona, su retribución económica, etc., es crecientemente definido y valorado por el mercado y no por las dinámicas de justicia y humanización.





Por ejemplo, esta situación se comprueba en el campo laboral de nuestra sociedad, cuando, paradójicamente, constatamos que contrariamente a los precedentes que caracterizaban a nuestras culturas madres donde el "hombre viejo" era más valorado como sabio para participar y dirigir al conjunto social; ahora con la introducción creciente de la lógica del mercado en las relaciones contractuales, presenciamos que en el momento en que el ser humano se acerca a los 40 o 45 años de edad y está en su fase más madura y experimentada de la vida, ya no es contratado por la mayoría de las empresas por no ser competitivo. Esto comprueba que cada vez más el valor de lo humano está determinado por el mercado y no por los procesos sociales.





8.- La cultura determinada por el mercado. En términos educativos, la aplicación del modelo de mercado al terreno cultural ha representado que, en la actualidad, cada vez más, sean las bases de la mercadotecnia las que gobiernan la orientación y la acción de las instituciones culturales y comunicativas de nuestra nación; y no las directrices del desarrollo social y espiritual de nuestra comunidad. Es decir, la modernización neoliberal básicamente ha reducido el proyecto comunicativo y cultural del estado y de la sociedad a fortalecer y expandir las relaciones de mercado en nuestra República; y no a ampliar y reforzar los procesos culturales más abiertos, democráticos y participativos que durante tanto tiempo han demandado los grandes sectores básicos de nuestro territorio.




9.- La cancelación de la cultura humanista. Desde el punto de vista de la formación de conocimientos la aplicación de ley del mercado al campo educativo está cancelando en México las carreras de Filosofía, Antropología, Sociología, Ciencia Política, Historia y otras disciplinas humanistas por asegurar que no son rentables o necesarias para los criterios de la modernidad por no ser productivas. Ante esta realidad debemos preguntarnos ¿Qué sucederá con una sociedad que progresivamente cancela la existencia de las disciplinas especializadas en su autoconocimiento como sociedad?




Frente a esta realidad se puede decir que al aplicarse esta política tan pragmática se están formando las bases de una "ceguera social" de grandes dimensiones, pues los principios del mercado están abortando las áreas del conocimiento humano especializadas en el análisis propio de la comunidad. Ante ello, debemos interrogarnos ¿A dónde va una sociedad que ve todo, excepto a sí misma?
10.- El acrecentamiento de los conflictos culturales. Con la introducción extensiva de las leyes del mercado al terreno cultural y comunicativo, oficialmente se planteó hace varios años que dichas actividades se volverían más productivas, que se romperían los monopolios tradicionales en este rubro al promoverse la libre competencia cultural, que se aumentarían la calidad de los productos elaborados, que se abrirían nuevos espacios de participación social dentro de ellos, que se elevaría la eficacia de las dinámicas culturales, que se agilizaría la producción comunicativa, que se aceleraría la modernización informativa, que se ampliaría y versatilizaría las fuentes de financiamiento de las empresas culturales, que se aceleraría la apertura de nuestra estructura mental al flujo mundial de información, etc.; en una idea, que se enriquecerían fundamentalmente estas actividades al vincularse con los procesos de la modernidad.





Sin embargo, no obstante estas posibles ventajas que ha prometido alcanzar la aplicación acelerada de los principios de las leyes del mercado sobre otras lógicas sociales en el terreno comunicativo-cultural con el establecimiento trilateral del Tratado de Libre Comercio; observamos que dichas acciones no han sido fuerzas o dinámicas suficientes para resolver las tremendas contradicciones culturales e informativas que existen en nuestra sociedad. Es más, se ha constatado que debido a la naturaleza eminentemente mercantil de esta racionalidad económica aplicada al campo cultural, en lugar de resolver nuestros problemas de comunicación, en el fondo han acrecentado nuestros conflictos de cultura nacional. Esto, debido, a que en diversos momentos este fenómeno ha llegado a ser la aplicación de una falsa ley entre libre oferta y demanda entre fabricantes y compradores, por las siguientes dos razones:





En primer lugar, porque hoy esta realidad se encuentra profundamente alterada por la deformación del consumo que actualmente realiza la actividad publicitaria de los grandes monopolios económicos. Es decir, en la sociedad mexicana de finales de milenio, en muchos casos, ya no existe una demanda natural del consumidor; sino crecientemente asistimos a una decisión o gusto inducido por la enorme saturación publicitaria que cotidianamente producen los medios de comunicación de masas, especialmente electrónicos, sobre los diversos campos de conciencia de la población. Esta situación ha avanzado a tal extremo que en la actualidad ha ocasionado que muchas veces la demanda dependa de la oferta y no la oferta de la demanda: Las mercancías que se ofrecen, se venden, no tanto por las rigurosas características físico-materiales que poseen; sino por el estratégico papel que ejercen las técnicas de persuasión publicitaria sobre nuestros sentidos e inconscientes. (10)




Por consiguiente, en la actualidad, en muchos casos, el mercado ha pasado de ser una relación de "equilibrio natural" entre los elementos económicos de la producción y el consumo; para convertirse en la imposición de una relación artificial de los grandes monopolios sobre la población, para satisfacer sus necesidades de concentración material.




En segundo lugar, porque aunque en la exposición teórica de las tesis clásicas de la libre competencia se formula que ésta se da con toda libertad; en la práctica real del liberalismo más avanzado que hoy experimentamos se confirma que ésta no existe con tal apertura; pues, cada vez más, se da un proteccionismo acentuado de las naciones más desarrolladas en favor de sus áreas económicas más frágiles. Esto significa, que a través de la aplicación de los principios del mercado a lo que nos enfrentamos en el fondo no es a una dinámica de libre competencia; sino al autoritarismo económico de los grandes trusts que actúan en nuestro país. Esta práctica ha contribuido a aumentar los problemas culturales y a debilitar la estructura y contenidos de nuestra cultura nacional.




11.- El reforzamiento del modelo de comunicación-mercado. Al ser progresivamente regida la cultura y la información por las leyes del mercado el proyecto de conciencia y comunicación colectiva que se ha producido en nuestro país, a través de los medios de difusión masivos y de otras infraestructuras culturales, ha sido una propuesta lucrativa de acumulación, que se ha regido, entre otros, por los siguientes 16 principios: (11)




A.- La comunicación, como aceleradora del capital. A partir de la aplicación de las reglas del Tratado de Libre Comercio, los procesos de comunicación se han concebido crecientemente como instrumentos aceleradores del proceso de realización de capital y no como herramientas para la elevación de la conciencia y el cambio colectivo para resolver nuestros problemas de crecimiento nacional. Esto ha contribuido a producir una nueva valoración estratégica del campo de las telecomunicaciones y de la industria audiovisua,l que ha desatado una lucha nacional y continental por la concentración privatizada de las cadenas de difusión sin ningún precedente histórico en el país y la región.




B.- La comunicación, como mercancía. Para adecuar el espacio cultural de la sociedad mexicana a las nuevas necesidades del mercado que plantea el TLC, se ha alterado la concepción tradicional de la naturaleza de la actividad comunicativa que la comprendía como un producto social y se ha pasado, con mayor velocidad, a entenderla ahora como una simple mercancía mas que debe estar regida por los principios de la oferta y la demanda.




C.- La obtención de la ganancia a corto plazo. Cada vez más, se ha buscado obtener la ganancia a corto plazo a costa de lo que sea. Mientras menor sea el tiempo de recuperación de la inversión realizada, mayor atractivo es el proyecto. Esto representa que las inversiones mayoritarias que se destinan al terreno cultural y comunicativo están definidas muy directamente por la rapidez de la recuperación de la ganancia económica y no por otros criterios más humanos y equilibrados que anteriormente introdujo el estado benefactor.




D.- Recuperación de la ganancia en términos monetarios. La ganancia ha sido solicitada en términos monetarios y no de otro tipo de retribución, como puede ser el "enriquecimiento social" o la "humanización de la población" o el "cambio de conciencia colectiva". Para la realidad cultural e informativa de mercado esto significa que aquellas actividades que no producen "ganancias pecuniarias" y no de otro tipo no son apoyados por las principales instituciones comunicativas del país. Por consiguiente, los proyectos culturales de apoyo al desarrollo social han quedado crecientemente marginados o han desaparecido.




E.- El uso de ideologías para abrir las fronteras culturales. Con el fin de ampliar más los márgenes de la acción transnacional sobre el campo de la cultura y la comunicación en el proceso de modernización que vive nuestro país con el Tratado de Libre Comercio, el mercado mundial ha recurrido crecientemente al uso de dos ideologías neoliberales para legitimar su avance y penetración en la periferia: la tesis del "libre flujo internacional de la información" y la ideología del "acceso a la modernidad cultural".




Así, argumentando que en la "era de la información" el mundo se ha convertido en una "aldea universal" a través de la expansión de las telecomunicaciones y el crecimiento de las redes de información, que ha ocasionado que todas las culturas estén interrelacionadas entre sí, derrumbando las "fronteras culturales"; se ha revitalizado la tesis del "libre flujo internacional de la información" para ampliar las posiciones del capital. Justificación, que en el fondo, no es otra cuestión que la premisa para permitir la fácil difusión y penetración de las imágenes transnacionales a todas las zonas del planeta, pues son sólo estas empresas las que pueden competir intensamente a escala global.




Paralelamente se ha promovido la adopción de la ideología del "acceso a la modernidad cultural" que en términos de concepciones de masas ha sido la visión que intenta homogeneizar la mayor parte de los campos de imaginarios sociales en base a los nuevos valores del consumo y el disfrute neoliberal para facilitar la expansión del mercado capitalista que exige el nuevo proceso de concentración mundial del capital.



Así ha surgido en el México moderno de la década de los 90s. un nuevo autoritarismo simbólico que se basa en la cancelación de las riquezas y diferencias de las diversas manifestaciones culturales de los grupos sociales, para dar paso a la formación de una nueva hegemonía ideológica de los monopolios locales y transnacionales en el campo de la cultura nacional. Con ello, se ha impuesto un concepto de calidad, de estética y de modernidad cultural que parte de lo exótico, lo folklórico, lo menudo, lo anecdótico, lo atomizado, lo frívolo, y lo tecnológico; marginando las peculiaridades de lo propio y lo trascendente en nuestro país.





Con esto, las instituciones representantes del comercio internacional han exigido mediante sus acciones diplomáticas, políticas, económicas, y especialmente de mercado, que nuestros valores e identidades nacionales se flexibilicen y abran a la modernidad para "formar un mercado universal sin barreras o límites", (12) a través de sus campañas de marketing hasta lograr que estas se adapten de manera más favorable a su nueva dinámica de concentración material.
F.- La presencia del malthusianismo cultural.




Con el reinado de los principios del mercado en el campo cultural, cada vez más, hemos presenciado la práctica de un "malthusianismo cultural" que ha permitido que sólo sobrevivan aquellas estructuras de conciencia que sean las más aptas para existir, desde los criterios del mercado. Así, con la aplicación de la "mano invisible del mercado" sobre los procesos de comunicación, la conciencia de lo social ha sido desplazada para dar paso a la mentalidad de los negocios, el pensamiento de la ganancia ilimitada, el deseo del lucro, la inclinación dominante por el pragmatismo económico, la ideología de la posesión material como sentido de la vida y la visión del progreso técnico como nueva religión, por encima de otros valores urgentes para la sobrevivencia colectiva.




En este sentido, mientras en nuestra sociedad ha existido la necesidad estratégica de contribuir a producir desde los medios de comunicación, especialmente electrónicos, una mentalidad para la sobrevivencia social como es la construcción de una cultura ecológica, una cultura del agua, una cultura de la civilidad urbana, una cultura de la racionalización de los recursos no renovables, una cultura de la tolerancia humana, una cultura de la defensa de las especies animales, una cultura de la protección de la biodiversidad, una cultura de promoción de la vida, etc.; en ese mismo contexto de prioridades sociales, los canales de difusión electrónicos gobernados por los principios del mercado han tendido a construir una atmósfera de desperdicio cultural al producir una cultura de la frivolidad, una cultura del hiperconsumo, una cultura de la "novedad", una cultura de la transnacionalización, una cultura light, una cultura del espectáculo, una cultura del "star system", una cultura del show, etc., que son altamente rentables, a corto plazo, pero que nos han llevado a despilfarrar la enorme energía humana que existe en el país para enfrentar nuestros grandes problemas de crecimiento y de sobrevivencia humana.




Hay que recordar que el mercado por sí mismo no tiene ética, ni corazón, ni se preocupa por lo humano y lo social. Su objetivo es la rápida y creciente acumulación de riqueza a expensas de lo que sea. Por consiguiente, es una ley que en la medida en que funciona autónomamente, sin sólidos contrapesos planificadores puede introducir en las comunidades una relación social de comunicación salvaje.




G.- La transformación de los valores. Así como el capitalismo mexicano para afianzarse en su fase de industrialización creó a mediados del siglo XX un tejido cultural consumista que con el tiempo se convirtió en la religión de las ciudades, desde la cual los individuos construimos gran parte de nuestro sentido más profundo para vivir y apoyamos el modelo de acumulación material; ahora, al final del siglo XX el "capitalismo modernizador" para consolidarse en su etapa neoliberal de apertura de fronteras ha requerido producir otros rasgos de la identidad nacional a través de una nueva estructura de valores algunos de cuyos puntales han sido la eficiencia maquinizada, la tecnificación, el pragmatismo, la supercompetencia, la privatización, la obsolescencia, la desregulación, la desestatalización, la internacionalización, la globalización, la aceleración, etc.





Nueva estructura axiológica que se ha distinguido por cancelar los valores del antiguo "estado del bienestar" nacional generado a partir de la Revolución de 1910, e introducir los valores del moderno "estado neoliberal" que mantiene como centro de gravedad el "laissez faire, laissez passer" del proyecto de acumulación ampliada en el campo de la comunicación, la cultura, la conciencia y el espíritu. De esta forma, podemos afirmar que con el proceso de globalización se ha intensificado la proliferación de diversos órdenes y expectativas pragmáticas del conocimiento y de la vida. En particular, "se da un mayor énfasis científico y tecnológico en nuestra tradición intelectual; que hasta el momento ha sido más propicia a la influencia de la cultura humanista y jurídica"( 13) . (13)




Así, proyectando sobre el campo de la conciencia colectiva las nuevas determinantes estructurales que gradualmente ha impuesto el programa de crecimiento neoliberal, catalizado por el Tratado Trilateral de Libre Comercio, observamos que la moderna subjetividad que ha producido la estructura cultural y los medios electrónicos está caracterizada, en parte, por fomentar el individualismo sobre las relaciones solidarias. Acentuar la competitividad por sobre el trabajo compartido ("Tequio"). El canibalismo salvaje sobre la fraternidad. La marcada admiración por lo extranjero que por lo nacional. El interés por la no planificación colectiva sino por la altamente privatizada. La lucha por la libertad y felicidad aislada y no por la grupal.




El valor supremo de la "eficiencia" por sobre otras metas humanas superiores. El abandono de los valores tradicionales para asimilar los "modernos lights". El dinero como base del reconocimiento y la valoración social. El hedonismo y la "cultura narcisista del yo", como nuevo cristal para mirar la vida. La tecnificación extrema como sentido del éxito y no el diálogo y el acercamiento humano. Exaltar el alto pragmatismo por encima de otras cualidades humanas superiores. Promover el "futuro funny" que el de la participación creciente en nuestro proceso histórico. El impulsar el "culto a la juventud" por ser la etapa más productiva del individuo y el desprecio a los viejos por improductivos.




La predilección por la modernidad entendida como el estilo de vida que permanentemente se ajusta a la adquisición de la última novedad y el rechazo a lo tradicional y lo antiguo. La invasión compulsiva de la vida privada por las industrias culturales y no el incremento de la "vida interior". La invención de una nueva identidad basada en la mayor asimilación de las culturas externas y no en el enriquecimiento del "México profundo". El aprendizaje del idioma inglés para expandir el código lingüístico de la ampliación del capital, sobre la asimilación del castellano y otras lenguas indígenas propias. La realización del principio de ganancia salvaje a costa de lo que sea y no la obtención racional de la riqueza respetando los ordenes naturales de la vida. La acelerada norteamericanización de nuestra cosmovisión y no el regreso a las formas milenarias de sabiduría de nuestras "culturas negadas". La construcción de la "alegría" a partir de la adquisición de lo ajeno y no del dominio creciente de lo propio, etc.




De esta manera, a partir de la aplicación del proyecto neoliberal en la sociedad mexicana nos enfrentamos a la redefinición y cambio profundo de nuestra identidad psíquica, cultural y humana como sociedad pluriétnica y pluricultural; para ahora incorporar otros marcos de cosmovisión y de prácticas de la existencia desde las premisas de la "modernidad". Bases de visión de la vida y del espíritu que mayoritariamente tienden a ser la mirada de la reproducción ampliada del capital a escala planetaria.





En este sentido, podemos decir que en las entrañas de nuestra vida cotidiana hoy estamos ante el silencioso embate de nuestras culturas y diferencias ideológicas tradicionales para reacomodarlas o destruirlas dentro del nuevo esquema de división del mundo por modernos bloques hegemónicos. Recomposición mental que gradual y silenciosamente está unificando los campos imaginarios, las aspiraciones profundas y las cosmovisiones de los seres a través de la construcción de un nuevo concepto de relaciones humanas, de placer, de triunfo, de trabajo, de felicidad, de moral, de religión, de etnia, etc., en una idea, de un nuevo sentido y estilo de vida determinado por las nuevas exigencias de maduración del comercio mundial. Situación que se condensa en la creación del nuevo "México Imaginario de la Fase de la Globalización Mundial", que se opone al México profundo y real de finales del siglo XX.





Ante este panorama, es conveniente considerar que si la historia de la publicidad en México a lo largo de los últimos 40 años ha demostrado que con tal de vender las mercancías para acelerar el proceso de circulación del capital, ésta estuvo dispuesta a banalizar e incluso prostituir finamente la imagen de la mujer para presentarla fundamentalmente como un objeto de uso sexual, a añadirle cualidades falsas o "fetichizar" los productos para hacerlos más atractivos, a crear necesidades artificiales en los consumidores para alentar la compra, a hacer creer que el valor de las personas se deriva de la marca que eligen y no en el porcentaje en que se conocen a sí mismos, a impulsar que el éxito de los individuos se da en la medida en que se acumulan pertenencias y no en el grado en que se es humano, a modificar la identidad nacional para revalorarse socialmente a través de la adquisición progresiva de más productos transnacionales, etc.; ahora, es posible pensar que al entrar intensivamente en la fase de desarrollo de "libres fronteras" se construirá masivamente a través de las industrias culturales una visión del hombre y de la vida cada vez más condicionada por los requerimientos de expansión y fortalecimiento del mercado universal y no de la humanización de los individuos. De aquí, la importancia estratégica en plena globalización de rescatar y reforzar nuestra base de identidad cultural para incorporarnos de manera firme a los nuevos cambios inevitables que plantea el drástico reordenamiento económico, político y cultural del mundo.





H.- La Anarquía Cultural.

La aplicación de la dinámica de la "Mano Invisible" del mercado sobre los procesos de comunicación y cultura ha generado en la sociedad mexicana un fuerte desorden informativo que ha producido una anarquía cultural al permitir que estemos altamente informados sobre lo secundario y no sobre lo fundamental para sobrevivir.




I.- Surgimiento del Neoconsumo Nacional. Motivado por la necesidad de movilizar el enorme flujo de mercancías que acceden al país por la apertura de fronteras comerciales a través del Tratado de Libre Comercio, se ha producido en nuestra República una nueva mentalidad neoconsumista que actúa como cemento ideológico que articula a las todas las clases sociales en una sola práctica: el neoconsumo. Dicha ideología se ha caracterizado por difundir intensamente la propuesta que plantea que para ser modernos, estar al día y mantenerse adaptados a la permanente dinámica de cambio que se vive en el mundo, hay que consumir constantemente los nuevos productos, especialmente extranjeros, que produce la modernidad. De esta manera la nueva ecuación social formula la concepción: consumo, igual a progreso social.




Con ello, las leyes internacionales del nuevo patrón de acumulación de capital que se han gestado y que permean todos los niveles de nuestra sociedad, han exigido en la esfera cultural que el alma colectiva que se construya en el país a través de los canales electrónicos de información se base en una visión de la vida más cosificada y transnacionalizada que nos lleve a saber cada vez más del gran mundo externo y cada día menos de nosotros como República y como personas. En una idea, a lo largo de este período de libre comercio se ha buscado producir culturalmente en México a los "hombres universales" y a los "ciudadanos del mundo", capaces de consumir cualquier mercancía elaborada por los acuerdos comerciales de los nuevos bloques hegemónicos y a adquirir mayor identidad a través de ello.




J.- El Acentuamiento de la Cultura del Desperdicio. Así como en el terreno productivo para conservar el precio de las mercancías la ley de la oferta y la demanda del mercado ha obligado permanentemente a desperdiciar miles de toneladas de productos en nuestro país plagado de carencias vitales( 14) ; de igual forma la aplicación de los principios del mercado al campo de la conciencia ha obligado a producir a través de las industrias culturales las ideologías del desperdicio más rentables, y a sacrificar los valores más importantes que nos constituyen como comunidad, memoria y Nación en la medida en que no sean altamente lucrativos en términos monetarios y de corto plazo, o que se opongan al crecimiento del mercado. Es decir, en la sociedad mexicana regida exclusiva o mayoritariamente por los principios de la oferta y la demanda, el mercado está liquidando "naturalmente" a todas aquellas formas culturales que son "ineficientes" para respaldar e impulsar el proceso de sobre acumulación y super consumo social y fomenta a las que sí permiten su expansión material.




K.- La Producción de la Cultura Chatarra. El proceso neoliberal de mercantilización extrema de la cultura y de la comunicación ha funcionado bajo la tendencia de producir, exclusivamente, aquella conciencia, educación, tradición e idiosincrasia que sea funcional para incrementar el proyecto de acumulación de capital, especialmente, a escala mega transnacional; y ha marginado la construcción de las políticas culturales orgánicas que urgentemente requiere nuestro proyecto de desarrollo natural.
De esta manera, podemos decir que al acercarse el fin del siglo XX, el proyecto "modernizador" introducido al país ha formado intensivamente una nueva "Cultura Chatarra" de la expansión del capital y una reducción de la "Cultura de la Vida y de la Humanización" que tanto requiere nuestra sobrevivencia nacional. Esto debido, a que desde los criterios monetaristas de la modernidad, el impulso de la Cultura de la Vida y de la Humanización no es una actividad lucrativa que valga la pena fomentarla, a menos que el proyecto de desarrollo material llegue a fases críticas en las que el deterioro humano y social avance tanto que se establezca en contradicción con la tasa de producción y concentración de la riqueza.




L.- La Expansión de la Cultura Parasitaria.
Con la aplicación del Tratado de Libre Comercio sobre nuestra estructura cultural se ha fortalecido a través de los medios masivos de difusión la producción de una "Comunicación Parasitaria" que nos lleva a saber cada vez más del gran mundo externo y cada día menos de nosotros como Nación, comunidad y como personas. Dicha cultura parasitaria refuerza en grandes dimensiones la difusión intensiva de los contenidos publicitarios, la información secundaria, la violencia temática, el consumo exacerbado, la invasión de la privacía, la banalización de la realidad, la imposición mental del principio de la ganancia a toda costa, la frivolidad informativa, la cosmovisión hollywodense de la vida, etc., que nada tienen que ver con la resolución de nuestras fuertes necesidades estructurales de crecimiento material y espiritual que tenemos que cubrir como pueblo y civilización para sobrevivir.




M.- El Quiebre de Cosmovisiones Nacionales.
Así como con la aplicación de las leyes del mercado al campo económico durante los preparativos para el ingreso al Sistema General de Aranceles y Comercio (GATT) y el acceso al Tratado de Libre Comercio, produjeron una gran quiebra de la industria electrónica, metal mecánica, agricultura, textil, plástico, alimentos, tejido, mueblera, calzado, restaurantera, de la transformación, el pequeño comercio y muchos otros más; ahora con el reinado creciente de los principios del mercado en el terreno cultural tenemos que preguntarnos, ¿ Cuáles son las cosmovisiones, las ideologías y los valores culturales propios de la cohesión e identificación de nuestra civilización nacional que ya han quebrado o desaparecerán ante la producción de la enorme cultura parasitaria que produce el proyecto modernizador de acumulación material a escala super transnacional a través de las industrias comunicativas?.





N.- La Comunicación Salvaje.

Al estar los procesos culturales del país crecientemente regidos básicamente por los principios de la economía de mercado y no por otras racionalidades sociales más equilibradas, hemos sido conducidos como sociedad hacia un sistema de comunicación salvaje que ha producido silenciosamente frente a nuestras narices una enorme crisis cultural, ética y moral. Proceso de comunicación que se ha caracterizado por privilegiar lo superfluo por sobre lo básico; el espectáculo por sobre el pensamiento profundo; la evasión de la realidad por sobre el incremento de nuestros niveles de conciencia; la incitación al consumo por sobre la participación ciudadana, el financiamiento de los proyectos eminentemente lucrativos por sobre los humanistas, la cosificación de nuestros sentidos por sobre la humanización de nuestra conciencia, la homogeneización mental por sobre la diferenciación cultural, la mentalidad del desperdicio por sobre las actitudes sustentables, etc.



Ñ.- Dificultades Para Construir Las Culturas de la Sobrevivencia.

La aplicación de los principios de mercado sobre el proceso de funcionamiento de la comunicación colectiva dentro de la nueva fase de apertura y globalización cultural, ha significado que la opción para construir vía la televisión y otros medios de comunicación y cultura una mentalidad colectiva de carácter preventivo o correctivo frente a nuestros grandes problemas de desarrollo nacional como son la protección ecológica, la producción de alimentos, la atención a los sectores marginados, la promoción de la mujer, la aceptación de los grupos indígenas que son los fundadores de este territorio, la conservación de especies naturales, la asimilación de la diferencia, la atención de los ancianos, el combate a la erosión de la tierra, la tolerancia a la biodiversidad, el respeto a la diferencia, la humanización de las ciudades, etc., en una idea, el impulso a una cerebralidad social más desarrollada en favor de la conservación de la vida y no de la muerte; cada vez será más difícil lograrla vía las industrias culturales. Esto debido a que éstas son acciones sociales poco rentables para las leyes del mercado que progresivamente gobiernan más el proyecto de los medios públicos( 15) .

En este sentido, podemos pensar que debido a que la nueva forma de financiamiento que plantea el modelo neoliberal lleva a que los medios gubernamentales se comercialicen más, y por lo tanto, sean los patrocinadores quienes determinen el contenido de transmisión de los canales, cada vez más, ha sido más difícil promover una "cultura de desarrollo social" desde estos, pues el esquema de sostenimiento de dichas empresas ha buscado crecientemente la obtención de la máxima ganancia monetaria, a corto plazo.

O.- El Debilitamiento Cultural del Estado Mexicano.
Ante el panorama de creciente globalización cultural que ha experimentado la sociedad mexicana, debemos tener presente que por la irresponsabilidad que se mostró al no planificar con fines colectivos el uso de los medios electrónicos en las últimas 3 décadas, la falta de voluntad política para formar desde los canales masivos una cultura para el desarrollo, la debilidad de los gobiernos pos cardenistas para defender la cultura nacional, la complicidad de las autoridades públicas ante la penetración del proyecto transnacional en el terreno psíquico, la desarticulación global que vive el proyecto cultural gubernamental y el retiro sustancial de la presencia del Estado del campo de la comunicación colectiva para que esta sea conducida mayoritariamente por el mercado.
Hoy el Estado Mexicano ha perdido un enorme terreno para formar, a través de las industrias electrónicas, un fuerte nacionalismo, una sólida identidad y cohesión nacional que sirvieran como punto de despegue para el proyecto de crecimiento interno.

Ante esta realidad comunicativa observamos cotidianamente la presencia de un Estado Mexicano crecientemente más débil, pues no cuenta con un proyecto espiritual para la rectoría de los medios de comunicación electrónicos y de la cultura nacional, sino que el mismo los ha abandonado, mayoritariamente, a los caprichos de las "libres fuerzas del mercado" interno y externo.
Por ello, ante la privatización progresiva y el financiamiento crecientemente mercantil de los medios de comunicación públicos, hoy somos cada vez más testigos de la derrota del proyecto cultural del Estado y de la sociedad civil en el terreno cerebral para mantener y ampliar el programa de identidad y democratización nacional a través de la superestructura audiovisual de la República.

Por consiguiente, se puede pensar que la dirección cultural de la sociedad mexicana, especialmente, de las clases medias metropolitanas, ha sido realizada, cada vez más, desde las industrias audiovisuales, particularmente, de carácter transnacionales. Situación que en la medida en que se consolide llevará al país a una mayor dependencia estructural del exterior y en algunos casos a la parálisis cultural del proyecto de conciencia interna de nuestra nación, pues crecientemente conoceremos más sobre lo secundario y no sobre lo central para nuestro desarrollo. Realidad que en el grado en el que se afiance acentuará nuestra crisis nacional, y por consiguiente, ahondará nuestro estado generalizado atraso e infelicidad humana.

En este sentido, desde este horizonte presenciamos que contrariamente a las tesis modernizadoras del Estado Mexicano que han planteado que éste se desregula y se privatiza para ya no ser más un Estado propietario, sino una entidad orientadora y directora de la sociedad; en la práctica constatamos que en el terreno cultural el Estado se ha convertido en una realidad progresivamente más endeble que no tiene capacidad para dirigir mentalmente a la sociedad mexicana hacia un proyecto cultural propio, autónomo y de superación de la Especie Humana.

Bajo esta perspectiva, podemos decir "que el México Profundo está de nuevo bajo el riguroso control del México Imaginario que, como pocas veces, ha hecho suyo el proyecto de las potencias dominantes. Sin embargo, ese México Profundo sigue vivo y su contradicción con el México Imaginario no ha desaparecido, sino todo lo contrario se ha agudizado"( 16) . De aquí, la importancia central de preguntarnos en el marco de la apertura y globalización mundial ¿ Cuál debe ser el papel del Estado Mexicano para construir una política de comunicación y cultura colectivas que permita el avance de nuestra nación y no la simple subordinación subjetiva al modelo internacional de la acumulación de capital?.

IV.- Comunicacion social y reforma del estado mexicano.
No obstante que los medios de información se han convertido en el primer poder y que por décadas ha prevalecido el modelo de comunicación anterior, en términos legales su operación ha quedado históricamente enormemente descuidada por el Estado mexicano y la sociedad civil. Así, durante varias décadas han abandonado su comportamiento a un funcionamiento, por un lado, autocrático, espontáneo e incluso caprichoso de los intereses de los grandes propietarios que los operan; y por otro, a la dinámica de la "Mano Invisible" de los voraces principios de la acumulación mercado, sin una cuidadosa legislación actualizada que normatize dicha operación en favor de los intereses de los grandes grupos sociales.

Cuando más, el Estado Mexicano ha delimitado a nivel constitucional una vaga normatividad para la operación de estos medios, pero sin actualizarla a los grandes desafíos tecnológicos, políticos y sociales de la sociedad mexicana de finales del siglo XX. Esto ha colocado internacionalmente a México como "uno de los siete países con el marco jurídico más atrasados en materia de comunicación, solo equiparable a Libia, Irak, Katar, y Cuba; y por debajo de naciones como Paraguay, Colombia y Guatemala"( 17) .

Esto constata que la revolución tecnológica dirigida por el mercado ha sidogigantesca y la transformación jurídica sobre el marco comunicativo ha sido mínima quedando enormemente retrasada frente al avance de la transformación informativa: El actual marco normativo con el que cuenta la sociedad mexicana en materia de comunicación, corresponde a un contexto de realidad mediática de principios de siglo, o cuando más, de la década de los 40s.
De esta manera, las instituciones socializadoras más importantes de toda la estructura cultural del país para la formación, organización y movilización de las conciencias nacionales, han funcionado durante varias décadas en enormes lagunas jurídicas que han propiciado la realización de todo tipo de abusos, violaciones y deformaciones culturales, económicas, políticas, sociales, informativas y espirituales desde los medios de comunicación electrónicos. Una de las principales deformaciones ha sido la práctica del Poder Ejecutivo para otorgar discrecionalmente las concesiones de radio y televisión nacionales o para el manejo de la información comunitaria que equivale a casi un poder virreinal.
}

Por ejemplo, la Ley de Imprenta data de 1917 cuando fue promulgada por el entonces presidente Venustiano Carranza en un marco de conflicto social posrevolucionario y conlleva un espíritu represivo hacia la libertad de expresión. Por otra parte, pese a que la radio empieza a funcionar desde la década de los años 30s. y la televisión desde los años 50s., la Ley Federal de Radio y Televisión no se creó hasta el 19 de enero de 1960 con el gobierno del Presidente Adolfo López Mateos y quedó atravesada por el vicio de la discrecionalidad política, especialmente presidencial, para ejercer los procesos informativos. De igual forma, el Reglamento de la Ley Federal de Radio y Televisión y de la Ley de la Industria Cinematográfica Relativo al Contenido de las Transmisiones en Radio y Televisión, no se aplican hasta el 4 de abril de 1973.

Así, las precarias, vacías, contradictorias y obsoletas bases jurídicas en materia de comunicación social con que cuentala Constitución Política mexicana al final del siglo XX, han debilitado la estructura y frontera del Estado mexicano y de la cultura nacional. Con ello, se ha desprotegido los derechos de la población mexicana y se ha beneficiado a la estructura del poder monopólico y transnacional en el país.

Dentro de este marco histórico, con el fin de intentar actualizar dicha normatividad y modernizar la reforma del Estado en materia de comunicación social, de 1994 al año 2000 el gobierno y algunos sectores de la dirigencia privada mexicana en turno organizaron en diversos momentos distintas consultas públicas y acuerdos políticos sobre comunicación y cultura. Entre los principales espacios de participación social que se realizaron por parte del Estado, figuraron, entre otros, los siguientes 11 eventos nacionales e internacionales: La Consulta Popular sobre Medios de Comunicación para la Elaboración del Plan Nacional de Desarrollo 1994-2000, organizado de octubre a diciembre de 1994 por la Presidencia de la República y la Secretaría de Gobernación.
La Consulta Pública en Materia de Comunicación Social de la Cámara de Diputados, organizada en junio y julio de 1995 por la LVI Legislatura de la Cámara de Diputados del Congreso de la Unión; la Consulta Abierta de la Cámara de Senadores sobre Comunicación Social, organizada por el Senado de la República en septiembre de 1995; la Consulta Pública sobre Política y Legislación Cultural del Consejo Nacional para la Cultura y las Artes (CNCA), organizada en febrero de 1996 por la Comisión de Cultura de la LVI Legislatura de la Cámara de Diputados.
Lla Reforma Política del Estado Mexicano y la Comunicación Social, organizada de enero a agosto de 1996 por los principales partidos políticos y la Secretaría de Gobernación, con el fin de actualizar y renovar a través de todas estas acciones el sistema de cultura y de comunicación colectiva en nuestra nación; el foro denominado Los Desafíos de la Comunicación Social en la Ciudad de México, convocado por la Asamblea Legislativa del Distrito Federal (Iº Legislatura) el 12 y 13 de marzo de 1998.
La Iª Conferencia Internacional sobre "El Derecho de la Información en el Marco de la Reforma del Estado en México" organizada por la Cámara de Diputados de la LVII Legislatura, la Comisión de Radio Televisión y Cinematografía (RTC), la Fundación Konrad Adenauer-Stiftung, la Universidad Iberoamericana (UIA), la Universidad Autónoma Metropolitana (UAM) y la UNESCO, en el Palacio Legislativo de San Lázaro, del 6 al 9 de mayo de 1998; el Foro de Libertad de Expresión y Responsabilidad Social organizado por la Cámara Nacional de la Industria de la Radio y la Televisión (CIRT) el 20 y 21 de julio de 1998 en el World Trade Center de la Ciudad de México; la Conferencia Internacional Sobre Etica y Autorregulación de los Medios al Fin de Milenio organizada por la UNESCO, la Fundación Konrad Adenauer-Stiffung y Universidad Iberoamericana (UIA) el 21 y 22 de octubre de 1998 en el Palacio de Bellas Artes en México, D.F; la II Conferencia Internacional Sobre los Medios Públicos de Comunicación en el Marco de la Reforma del Estado en México, organizada por la LVII Legislatura de la Cámara de Diputados, la Fundación Konrad Adenauer, la UNESCO, el Consejo Nacional Para la Enseñanza e Investigación de las Ciencias de la Comunicación (CONEICC), FELAFACS, la Universidad Autónoma Metropolitana, la UIA y la Red Nacional de Radiodifusoras y Televisoras Educativas y Culturales del 19 al 21 de mayo de 1999 en el Palacio Legislativo de San Lázaro; y finalmente, la III Conferencia Internacional Sobre Medios de Comunicación y Procesos Electorales. Un Compromiso Para el Futuro, organizada por la LVII Legislatura de la Cámara de Diputados, la Fundación Konrad Adenauer, el Consejo Nacional Para la Enseñanza e Investigación de las Ciencias de la Comunicación (CONEICC), la Federación Latinoamericana de facultades de Comunicación Social (FELAFACS), la Universidad Autónoma Metropolitana (UAM), la Universidad Iberoamericana (UIA) y la Asociación Mexicana de Derecho a la Información (AMEDI) el 3 y 4 de mayo de 2000 en el Palacio Legislativo de San Lázaro.
La presencia de estos todos estos espacios de participación social permitieron la exposición pública de múltiples diagnósticos y propuestas de todos los sectores sociales para la transformación del programa de comunicación y cultura del Estado mexicano. Así, a lo largo de la celebración de los 11 eventos públicos nacionales para la discusión del proyecto de comunicación colectiva del país, se presentaron en conjunto más de 15.349 diagnósticos y propuestas de todos los sectores de la sociedad civil, política, gubernamental, empresarial y estatal del la República Mexicana para la transformación del Estado en materia de información colectiva. Dichas propuestas oscilaron desde la instauración del derecho de réplica en los medios, la formación del Código de Etica Periodística, la creación de la figura del Ombudsman de la Comunicación Colectiva, el aprovechamiento democrático del 12,5 % del tiempo oficial en los medios, prohibir la existencia de monopolios comunicativos, suprimir los mecanismos directos y velados de censura, los procesos de autorregulación empresarial; hasta la revisión del otorgamiento de las concesiones, la apertura de los espacios comunicativos para la participación de la sociedad civil, la creación de un Consejo Nacional de Medios de Comunicación, la modificación total de la actual normatividad en materia de comunicación social, la ampliación de la red de medios culturales, el fortalecimiento de los medios de servicio público, etc.
Sin embargo, pese a esta enorme cantidad de participaciones ciudadanas para intentar transformar el sistema de comunicación nacional se ha demostrado que los diagnósticos, las demandas e iniciativas fundamentales de políticas de comunicación que ha presentado la sociedad mexicana para la transformación del Estado nacional, vía los Foros, los Seminarios y las Consultas Públicas, han sido negadas, menospreciadas, desconocidas y marginadas por la esfera del poder. Con ello, una vez más, vuelve a surgir la profunda desilusión y desencanto de la sociedad civil para considerar que los espacios de "apertura" que ha creado el Estado sean los conductos viables para la transformación de los medios de comunicación nacionales. No obstante en esta gran tendencia cancelatoria del gobierno sobre los planteamientos civiles en materia de comunicación se observa que de todo el cúmulo de propuestas presentadas por la sociedad mexicana en los múltiples foros abiertos de consulta pública, la única iniciativa que parcialmente prosperó, y con muchísimos obstáculos, fue la propuesta de "Ley Federal de Comunicación Social y el Proyecto de Ley Reglamentaria de los Artículos 6 y 7 Constitucionales en Materia de Libertad de Expresión y Derecho a la Información" preparada por la Comisión de Radio Televisión y Cinematografía (RTC) de la XLVI Legislatura de la Cámara de Diputados del Congreso de la Unión y que fue retomada por la XLVII Legislatura del Congreso para discutirla y perfeccionarla (18).
Sin embargo, para evitar avanzar en este terreno estratégico de reglamentación al Derecho a la Información el sector mas conservador del Estado y los empresarios de los medios de información en conjunto crearon a través de sus propios canales de difusión masiva campañas permanentes de satanización y boicot a dichas iniciativas democráticas de la sociedad civil, argumentando artificialmente la existencia de un conflicto entre libertad de expresión y reglamentación de la misma. Dicha campaña constó de dos fases de desinformación y manipulación. La primera fase se concentró en no difundir por los medios de información masivos aquellas posiciones ideológicas contrarias a las tesis de la autorregulación. En los pocos casos en que se consideraron, siempre se relegaron a lugares de 5 o 6 nivel informativo para que se perdieran en el océano de datos que diariamente se transmitieron.
La segunda fase consistió en una repetitiva presentación colectiva de juicios y valores a priori que descalificaron de entrada el intento de propuesta legislativa, sin pasar por la discusión o reflexión pública. Así, se señaló reiteradamente que las iniciativas regulatorias del Derecho a la Información son fascistas, que amor-dazan la libertad de comunicación, que son paralizantes de la iniciativa humana, que evitan la libre competencia, que censuran el libre fluir del pensamiento, que se intenta controlar a los medios, que se busca reprimir a los periodistas y comunicadores, que son leyes mordazas, etc., con el fin de evitar que se regularan por el interés colectivo, los privilegios tan desmesurados con los que cuentan los propietarios de los medios dentro de la caduca legislación mexicana de final de siglo. A diferencia de estrategias anteriores, en esta segunda etapa se incorporaron un conjunto de comunicadores de reconocido prestigio nacional para darle más peso a la ingeniería desinformadora y calumniadora, y evitar que los medios de información colectivos fueran regidos por la ley( 19) .
En este sentido, así como el sector bancario practicó una acción de "anatocismo" económico al cobrar intereses sobre intereses; con el despliegue de esta campaña desinformadora y calumniadora sobre la regulación del Derecho a la Información, los concesionarios de los medios de difusión colectiva en México practicaron un "anatocismo comunicativo" desde el momento en que aprovecharon el poder persuasivo de sus canales de información colectiva para conservar la estructura de poder de todos sus medios(20). De esta forma, ninguno de los reclamos básicos de la sociedad civil han sido contemplados en el proyecto comunicativo del mercado y del poder al final del siglo XX. Con ello, el Estado ha desconocido permanentemente que en la sociedad de final de milenio los medios de información colectivos son la base de existencia de lo público, y que por consiguiente, dichas instituciones deben ser normados por la sociedad en su conjunto, y no sólo por los intereses fenicios del mercado o los ambiciosos e ilimitados intereses del poder.Así, la no transformación de esta realidad mediática ha modificado la estructura y la frontera del Estado mexicano y de la cultura nacional creando una nueva realidad en la esfera del poder que es el Estado diluido y la cultura light. Estado y mentalidad colectiva que cada vez son bases mas débiles para crear los fundamentos de una civilización y cultura para la sobrevivencia social.Ante esta monumental pobreza de rescate del espíritu del "México Profundo" por parte de la estructura de gobernabilidad nacional a partir de las consultas públicas sobre comunicación social, es necesario preguntarnos, por ejemplo, ¿Dónde quedó la solicitud ciudadana de revisar el otorgamiento y la revocación de las concesiones de los medios de comunicación, especialmente de los electrónicos?. ¿ Por qué no se consideró la formación de la figura jurídica del Omdbusman de la comunicación colectiva?. ¿ Por qué se marginó la revisión de la legislación referente a la constitución de los super monopolios comunicativos que se volvió a encarnar con la bárbara fusión entre TELMEX y TELEVISA?. ¿ Por qué no se abordó la urgente necesidad de abrir más espacios de participación democráticos en los medios de comunicación?. ¿ Por qué se olvidó la formación del Código de Etica Profesional de los comunicadores?. ¿ Por qué se marginó la iniciativa del Derecho de Réplica solicitada ampliamente por la sociedad mexicana desde hace varias décadas para evitar los abusos informativos de los propietarios de los medios?. ¿ Dónde quedó la propuesta de formar un Consejo Plural de Comu-nicación Social que supervisara el funcionamiento de los medios de información en nuestro país?. ¿ Por qué se desconoció la petición colectiva de emplear el 12,5 % del tiempo, oficial en los medios de comunicación de forma más democrática y racional?.
¿Dónde quedó la inquietud de otorgar con toda transparencia los recursos gubernamentales y paraestatales de apoyo financiero a los medios de comunicación?, ¿ Por qué se descartó la propuesta de crear una Red Nacional de Televisión Cultural a partir del empleo de la infraestructura de los sistemas estatales de comunicación establecidos en cada entidad y del otorgamiento de dos frecuencias en la banda UHF y del aprovechamiento de los tres canales de cable que por ley tiene derecho el Estado en cada una de las entidades federales?, ¿Dónde quedó la iniciativa educativa de incorporar en la Ley Federal de Educación, en los Libros de Texto Gratuitos en el Libro del Maestro y en los planes de estudio de las Escuelas Normales una normatividad y un análisis sobre el papel educativo de los medios de comunicación?. ¿Por qué se olvidó la sugerencia de realizar las adecuaciones legales correspondientes para salvaguardar las particularidades regionales y la identidad nacional?, ¿Dónde quedó la idea de apoyar el proyecto de la descentralización y regionalización cultural y comunicativa del país?., ¿Por qué se sepultó la propuesta de legislar sobre la obligatoriedad y solvencia de una certificación publica del tiraje real y de la circulación de los periódicos y revistas, en favor de una mejor competencia en el mercado y de la claridad y veracidad con respecto a los lectores?, etc.
Ante ello, podemos decir que todos estos espacios públicos generados por el gobierno modernizador de finales del siglo XX, más que servir para el enriquecimiento y la ampliación de las políticas de comunicación de un proyecto de crecimiento democrático y humanizador, operaron como un sistema de legitimación de los intereses verticales del Estado y del poder en este terreno. En este sentido, una vez más, la comunidad nacional vivimos una gran estrategia gubernamental de burla y manipulación social para reforzar el proyecto autoritario del Estado y del poder en materia de información colectiva, con lo que se ha acrecentado el desencanto y la frustración de la sociedad civil para creer en el Estado como una plataforma desde la cual se puedan transformar los medios de difusión.
Así, a principios del nuevo milenio se vuelve a repetir la misma historia de petrificación y antidemocracia del Estado mexicano en materia de comunicación social que la sociedad mexicana ha vivido desde la década de los años 70s. Hay que recordar que el resultado de todas las consultas populares desde 1970 a la fecha han concluido con el mismo resultado de "no encontrarle la cuadratura al circulo", y por lo tanto, no transformar el actual marco normativo de la comunicación social, permitiendo que continúe gobernando el mismo orden cerrado, viciado, discrecional e impune de los procesos comunicativos. En este sentido la estructura de la comunicación social vigila, juzga y fiscaliza todas las áreas del funcionamiento de nuestra sociedad; pero es el único poder que en la práctica política no queda supervisado por el interés colectivo.
Esta realidad refleja que al concluir el siglo y comenzar el nuevo milenio en el campo de la comunicación y la cultura continuamos estando ante un Estado feudal, sordo, insensible y prepotente que no comprende los latidos del corazón del México Profundo que demanda democracia, apertura y pluralismo en materia de comunicación social. Estado Feudal mexicano que como en la Edad Media, vía el rígido control de los medios de comunicación públicos, no permite la participación de los grandes grupos en los procesos masivos de construcción de la conciencia social.
Incluso, la rigidez histórica del Estado mexicano para no transformar la estructura de medios de comunicación nacionales ha sido tal que, en términos generales, en la década de los noventa, la transición a la democracia se ha dado a pesar y en contra del sistema de medios de comunicación dominantes. Fue hasta que el proceso de democratización empezó a rebasar a las estructuras de gobernabilidad tradicional, cuando los medios retomaron este proceso, pero no para fortalecerlo centralmente, sino para aumentar su rating y no quedar fuera de la dinámica exitosa del mercado.
En este sentido, podemos decir que al no considerar los principales diagnósticos y propuestas que presentó el despertar del sector civil para transformar la esfera pública de la conciencia nacional vía los medios de comunicación colectivos, el Estado mexicano no renovó su proyecto de comunicación colectiva para enfrentar los desafíos elementales de la sociedad mexicana de finales del siglo XX. Con ello, el Estado mexicano "moderno" cuenta con menos bases de representatividad social, y en consecuencia, es cada vez menos rector nacional en el campo de la moral colectiva, acelerando con ello su debilidad y descomposición estructural.
De esta forma, aunque el gobierno ha creado una gran campaña propagandista para difundir que el Estado mexicano se ha transformado en todos sus niveles, hasta el momento podemos afirmar que la reforma del Estado mexicano no se ha realizado, pues por falta de voluntad política no se ha establecido un nuevo pacto de relación entre medios de comunicación y sociedad a través de la creación de una nueva normatividad jurídica sobre los mismos. Con ello, todo el proceso de la reforma del Estado mexicano ha quedado profundamente vulnerada porque la democratización de la comunicación es el principio que democratiza todos los otros procesos de la vida cotidiana y colectiva.
Debemos de considerar que para que se pueda consolidar la reforma del Estado mexicano se requiere la indispensable transformación democrática profunda de las estructuras de información y comunicación masivas, ya que son estos espacios los que se han convertido en el Primer Poder contemporáneo desde el cual se organiza, moviliza, articula y dirige, diaria y principalmente, de manera colectiva a los habitantes de la nación( 21) . Debido a su peso central sobre la dirección de la nación, en una sociedad democrática los principales poderes siempre deben estar supervisados y reglamentados por la sociedad en su conjunto.
En la actualidad, no puede existir un gobierno moderno y avanzado, sin la transformación democrática e integral de sus instituciones de cultura y medios de comunicación colectivos, ya que es a través de ellos, como se realiza cotidianamente la principal forma de conducción, organización y participación colectiva en comunidad. Es desde la democratización del sistema mediático como se puede reconstruir el tejido democrático del país. Si los medios son concesiones que la sociedad le entrega al Estado como rector de lo público para que las supervise en base al bien común, y éste las entrega a concesionarios, el Estado esta obligado a vigilarlas para que sirvan para el crecimiento de la sociedad y no de su estancamiento.
Debemos tener presente que la construcción de la democracia no se puede alcanzar sin la profunda democratización de los medios de información: democracia social es sinónimo de apertura y pluralidad de los canales de información. Por consiguiente, un Estado moderno tiene que generar una sociedad permanente y ampliamente informada sobre sus problemas fundamentales y no sobre las simples "frivolidades modernizantes" que crea el ciclo de la moda occidental o las curvas del raiting. De lo contrario, la falta de información pública sobre los grandes problemas comunitarios o nacionales, tarde o temprano, produce gigantescos atrasos y conflictos sociales estructurales.
De esta manera, gracias a la confianza inicial que les otorgó la sociedad mexicana los medios han alcanzado la concentración de un enorme poder económico- político por encima de la voluntad de la sociedad y el Estado, y se han convertido en un poder casi autónomo que tiende a funcionar al margen de las normatividades colectivas. Así, casi se han convertido en reyes autocráticos que se oponen a someterse a la supervisión de la voluntad de la comunidad nacional. Bajo esta perspectiva, podemos afirmar que las débiles, vagas, contradictorias y anacrónicas bases legales en materia de comunicación social con que cuenta la Constitución Política mexicana al final del siglo XX, han privilegiado los intereses de la vieja estructura de poder por sobre los fundamentos jurídicos de la nación que permitan construir una Nueva República y fortalecer la democracia.
Con la autorización deliberada de estas omisiones político-legales en la década de los 90s. el Estado mexicano permitió, una vez más, que los voraces intereses del capital y del poder que permanentemente construyen en nuestro país una cultura salvaje y de la desmovilización social vía el funcionamiento libertino de los medios de comunicación, sean protegidos por el actual marco normativo de las industrias culturales. Así, cada vez más la dinámica de las leyes del mercado rebasan los intereses colectivos de nuestro Estado Nación para fortalecer el proyecto de desarrollo equilibrado y promueven la realización de las bárbaras leyes del capital en el campo de la cultura y la conciencia social.
Ante este horizonte de cerrazón estatal para la democratización informativa, nos enfrentamos al delicado panorama político en el que los grandes grupos sociales no cuenten con espacios de expresión dentro de estos para expresar sus necesidades, problemáticas, demandas y soluciones. Frente a ello, se observa la tendencia creciente de que los movimientos sociales en emergencia continúen creando sus propios procesos clandestinos de comunicación colectivos, que derivarán, tarde o temprano, en la construcción de un nuevo Estado Ampliado paralelo al oficial, con el consecuente acrecentamiento de nuestra crisis de hegemonía nacional. Ejemplo de ello han sido el surgimiento temporal de los medios contra estatales como "Televerdad", "Radio Vampiro" y "Radio Pirata" y las intervenciones guerrilleras que se dan a través de Internet.
El conjunto de estos indicadores políticos reflejan que al iniciar el siglo XXI la sociedad mexicana está atravesada por cuatro grandes tendencias políticas comunicativo-culturales de masas:
En primer término, la comunidad nacional termina con un Estado débil en el terreno de las políticas de información, pues ha renunciado a no ejercer su función rectora en el campo de la comunicación colectiva para dejar su rectoría en manos de las fuerzas del mercado que sólo protegen los intereses del gran capital en esta área. En este sentido, el Estado mexicano a través de su postura de la autorregulación ha optado por defender los intereses del proyecto de super concentración de riqueza y no los derechos y garantías individuales más elementales que los ciudadanos han demandado desde los años 60s.
En segundo término, la estructura mental de la sociedad mexicana termina profundamente atravesada por un proyecto muy fuerte de cultura, comunicación, y espiritualidad colectiva conducido por las voraces fuerzas del mercado que fomentan la dinámica del "Dejar Hacer y Dejar Pasar Cultural" a costa de los que sea y sin restricción alguna; y que es ampliamente protegido por las ideologías y los valores de plástico que ha introducido la modernidad con la anuencia de los gobiernos nacionales en turno. Dicho proyecto, basado en la lógica de la acumulación de capital a escala planetaria, promueve intensamente la expansión de la Cultura de la Muerte que está cimentando silenciosamente frente a nuestras narices el nuevo derrumbe de nuestro país.
En tercer término, el conjunto de los partidos políticos mantienen una posición de despreocupación e irresponsabilidad por el problema de las políticas nacionales de comunicación, salvo en los momentos electorales que pelean el espacio y tiempo de exposición de sus candidatos en los medios para ganar votos o en coyunturas políticas muy especiales que les permiten legitimarse u obtener simpatías ante la opinión pública. El resto del año o del ciclo político ignoran esta realidad vertebral para construir la conciencia colectiva.
Y finalmente, en cuarto término, aunque existen cada vez más brotes de iniciativas aisladas en la sociedad civil, el cerebro de la sociedad mexicana queda debilitado grandemente por la ausencia de un proyecto público orgánico de transformación y uso democrático de los medios de comunicación para el desarrollo equilibrado de la nación, y sin sólidas fuerzas o frentes sociales reales que permitan su surgimiento desde la gran sociedad civil organizada.
Es por ello, que ante el próximo gobierno es necesario repensar qué hacer en términos políticos para crear otro proyecto colectivo de comunicación social que sí rescate el espíritu de estos planteamientos esenciales para democratizar a la sociedad mexicana.

V.- ¿Qué hacer?: Hacia una nueva política de comunicación social en el marco de la globalización.
El modelo de desarrollo modernizador que gradualmente ha adoptado México al final del siglo XX con el Tratado de Libre Comercio en sus estructuras culturales para incorporarse al nuevo orden mundial surgido después de la guerra fría, basado mayoritariamente en el supuesto del "poder regulatorio mágico" de la "Mano Invisible" del mercado para dirigir la participación social; ha comprobado en una década sus enormes limitaciones y las bárbaras deformaciones humanas que ha producido. Ejemplo de ello, han sido la drástica devaluación del peso, la brutal fuga de capitales, el colapso agropecuario, la bárbara destrucción ecológica en todo el territorio nacional, la incontenible corrupción, el agudo desempleo, la marcada reducción de nuestro nivel de calidad de vida, el aumento de la incredulidad institucional, la crisis de esperanza de la juventud, el aumento de la violencia, etc.
Por ello, después del fracaso de dicho modelo ahora se requiere la búsqueda e implementación de nuevas políticas, especialmente de cultura y comunicación, para lograr la participación de la sociedad a través de otros procesos de información y contribuir, con ello, a resolver las agudas contradicciones mentales que limitan el crecimiento equilibrado de nuestra nación( 22) .
En este sentido, es fundamental sustituir dentro del contexto de la modernidad la idea de crear un "Estado Mínimo" o "Ultra Mínimo" en el área cultural de México a través de la adopción indiscriminada de la política del "laissez faire informativo"; para ahora introducir la concepción estratégica del "Nuevo Estado Básico para la Sobrevivencia Social" sin el cual no podrán construirse un orden civilizatorio superior que mantenga las condiciones elementales de la convivencia en comunidad, especialmente, en la medida en que en el país somos crecientemente sociedades de masas cada vez mayores( 23) . "Nuevo Estado Básico para la Sobrevivencia Social" que no se limite a ejercer la labor meramente de vigilancia policíaca, de atención a las urgencias inmediatas, de cubrir el servicio de recolección de basura, asistencia de los bomberos, etc., sino sobretodo que haga posible la participación democrática de la población en los procesos de creación de cultura y comunicación colectivos. Es decir, una comunicación de Estado al servicio del hombre y no el hombre al servicio del mercado, vía la información.
Debemos recordar que ya en el siglo XIX las profundas alteraciones que produjo el funcionamiento autónomo del mercado autoregulado en México generaron tantas contradicciones sociales que dieron origen al capitalismo salvaje e hicieron indispensable el surgimiento del Estado Benefactor para corregir dichos antagonismos insostenibles. Por ello, desde principios del siglo XX se intentó sustituir la lógica de la supremacía del mercado, por otra lógica más sensible y humana de justicia y participación social (24) .
Incluso, constatamos que las principales naciones que impulsaron el modelo neoliberal del "Estado Mínimo" en los años 80s. como fueron los gobiernos de Ronald Reagan en Estados Unidos y de Margaret Thatcher en la Gran Bretaña, a mediados de la década de los 90s. fueron corregidos drásticamente por los respectivos gobiernos de William Clinton en Norteamérica y de John Major en Inglaterra para fortalecer de nuevo al Estado Benefactor y resolver las grandes contradicciones que produjeron la aplicación irrestricta de las leyes del mercado en estos países. Dicha neointervención del Estado planteó ajustar el rumbo autónomo del mercado a través de una acción mas activa de éste en la gestación de las macro políticas de crecimiento, pero no supone suprimirlo( 25) .
Es por esto, que ante el nivel límite de evolución en el que nos encontramos como civilización nacional y frente a la creciente realidad de establecer la "Iniciativa del Mercado" en el campo de la cultura y la comunicación colectiva del país, debemos considerar que así como una cantidad de actividades estratégicas para el desarrollo del Estado Mexicano no pueden dejarse en manos del sector mercantil, a riesgo de que desaparezcan como es el caso de la medicina preventiva, la generación del transporte urbano público, el impulsar a la ciencia básica, la producción de infraestructura urbana (26) , etc; así tampoco puede delegarse a éste la construcción de una "Cultura Social para la Sobrevivencia Nacional". Esto debido, a que aunque, paradójicamente, a largo plazo, la planificación cultural es la inversión económica más rentable que existe en México, a corto plazo, no es lucrativa dentro de los criterios de "ganancia pecuniaria" y de corto plazo que establece la actual concepción neoliberal de la vida.
Por ejemplo, en el campo de la física el descubrimiento del "Boscon de Higgs" o el invento del acelerador de partículas mas costoso del mundo "SSC", no pudieron desarrollarse sin la aportación multimillonaria de los Estados de la Comunidad Económica Europea y del Estado Americano (27) . De igual forma, la formación de una cultura ecológica, de una cultura de conservación de las especies que componen la conservación de las cadenas de reproducción de la vida, de una cultura de la defensa de los ancianos, de una cultura del cuidado del Planeta Tierra, de una cultura de la convivencia civil, de una cultura de revaloración de lo nacional, de una cultura de la promoción de la vida, etc. que son niveles de cerebralidad mínimos que requerimos construir y conservar para sobrevivir en sociedad de masas cada vez mayores; tendrán que ser creadas por el Estado y la sociedad civil, ya que para el sector mercantil no es rentable efectuarla.
Ante este panorama de creciente desigualdad comunicativa y espiritual que se establece con la aplicación del modelo de mercado del Tratado de Libre Comercio en nuestra República, es necesario que el Estado mexicano cree las condiciones de otro equilibrio cultural a través de la elaboración de una "Nueva Política de Cultura y Comunicación Social para la Sobrevivencia Nacional", que actualmente no existe y se requiere urgentemente para coexistir. Para ello, hay que considerar que así como en el campo económico el Estado reprivatizó la banca estatal y paralelamente impulsó la banca de desarrollo para apoyar a los sectores más desfavorecidos, o que así como vendió empresas públicas para destinar fondos a los proyectos de equilibrio social vía el "Programa Nacional de Solidaridad" (28) ; ahora, es necesario que así como ha permitido crecientemente el juego de los principios del mercado en el área cultural, se apoye la dinámica de "Equilibrio de la Comunicación Social" que surge desde las necesidades de expresión y participación ideológica más apremiantes de los grupos mayoritarios del país.
Con ello, se podrán rescatar los aspectos positivos que ofrece la economía de mercado en el campo cultural, como son la eficiencia, la competitividad, la libertad individual, la apertura de mercados, la adopción de nuevos financiamientos, etc.; y al mismo tiempo se aplicarán los contrapesos culturales de nivelación mental necesarios para sobrevivir que no están incluidos en el frío cálculo económico neoliberal. Frente a esto en imprescindible considerar que la práctica del libre juego de las fuerzas culturales y comunicativas, no generan automáticamente un proceso de comunicación superior; sino que para lograrlo se requiere la presencia y la acción de procesos sociales planificadores, con alto nivel de participación de la sociedad civil( 29) . Contrapesos planificadores que no sean burocráticos, estatistas, paternalistas o populistas; pero que si vinculen globalmente los principales requerimientos de desarrollo social con la dinámica de producción cultural e informativa.
De lo contrario, los grandes límites naturales, que por sí misma, fija la economía de mercado sobre las dinámicas comunicativas, generarán más contradicciones culturales que las que pretende resolver por la acción de la oferta y la demanda; y que sólo podrán ser resueltas con la introducción de la "Racionalidad de la Comunicación Social" en el campo de lo público. De no construirse esta política de equilibrio en el área comunicativa y cultural, cada vez más, se vivirá el profundo divorcio existente entre necesidades materiales y espirituales de crecimiento social y la formación de la cerebralidad colectiva para resolverlas.
En este sentido, por nuestro propio bien como República, hoy estamos obligados a preguntarnos con todo rigor: En la etapa de la apertura de fronteras ¿Cuál debe ser la función rectora del Estado en el campo de la comunicación colectiva?. ¿Hasta dónde a mediano y largo plazo este modelo de desarrollo modernizador creará una cultura que propicie el verdadero crecimiento de nuestra sociedad o producirá un retroceso del avance del Hombre?. ¿Qué acciones culturales debemos de realizar para reforzar nuestra identidad nacional dentro de los marcos de los principios del mercado?. ¿ Cómo producir una cultura del desarrollo social dentro de la dinámica de la oferta y la demanda?. ¿ Cómo conciliar las presiones de un modelo económico que deforma la estructura cultural para incrementar sus niveles de acumulación material, con la necesidad urgente de formar una cultura global para la sobrevivencia humana y el respeto a la vida?. En la fase de globalización del país ¿ Cuáles deben ser los contenidos culturales de una política nacional de comunicación social que propicie que se eleven los niveles de calidad de vida material, comunitaria y espiritual en el México de principios del siglo XX ?.
Es por ello, que ante el próximo gobierno es necesario repensar qué hacer en términos políticos para crear otro proyecto colectivo de democratización de la comunicación social que permita que los medios de información se orienten hacia el desarrollo de nuestra conciencia para resolver nuestros conflictos de crecimiento; pues el proceso de la globalización mundial nos lleva a la creación de un nuevo orden cultural que modifica los contenidos y las fronteras ideológicas de los actuales Estados nacionales. De no efectuar esto, el alma cultural de nuestra sociedad correrá el gran riesgo de quedar sepultada por los nuevos espejismos de la modernidad y sus derivados simbólicos parasitarios de ésta nueva fase del desarrollo de la sociedad capitalista internacional.
De aquí, la enorme importancia que la sociedad civil presione a las Comisiones de Cultura y de Comunicación Social de la Cámara de Diputados del LVIII Período Legislativo para reglamentar con gran profundidad la operación de dichos medios de comunicación, pues en última instancia no se esta legislando sobre simples instituciones de esparcimiento, diversión o información; sino sobre un fenómeno central de transformación y ampliación cotidiana de la estructura del Estado Mexicano y de la conciencia nacional.
Debemos reconocer, que la Reforma del Estado en materia de comunicación, no es una reforma jurídica más para modernizar al Estado mexicano; sino que por su naturaleza vertebral que cruza todos los ámbitos de la vida comunitaria y cotidiana, es la reforma mas importante de la sociedad mexicana de principios del siglo XXI, pues es a partir de esta renovación como se determinarán las vías que modificarán o no los procesos para construir la conciencia colectiva nacional de final de milenio. De ello dependerá si se crean las bases político-sociales para generar una conciencia para el avance de la República o para su retroceso mental, social y civilizatorio en el nuevo siglo.
Para avanzar en la reforma del Estado mexicano, construir la "Nueva Política de Cultura y Comunicación Social para la Sobrevivencia Nacional" y ampliar las bases de la democracia; el nuevo gobierno federal deberá realizar, entre otras, las siguientes 14 acciones mínimas de política informativa:
1.- El Estado debe rescatar su función rectora en el campo de la comunicación frente a la dinámica salvaje que han alcanzado las fuerzas del mercado en éste terreno, para construir un nuevo proyecto de información nacional basado en la participación de las comunidades.
2.- Es necesario que se replante el pacto social de comunicación existente entre el Estado, los medios de información y la sociedad para orientarlo hacia un nuevo pacto tripartita de participación ciudadana que equilibre el actual funcionamiento desigual.
3.- Se requiere que el Poder Legislativo limite constitucionalmente las facultades discrecionales del Poder Ejecutivo en el campo de la comunicación colectiva, para crear un marco normativo más democrático y justo en el funcionamiento de los procesos de comunicación social.
4.- Es imperativo elevar a rango constitucional el acceso a la información como un bien y un derecho público al cual han de acceder y ejercer todos los mexicanos.
5.- Es indispensable que se actualice el contexto jurídico amplio de las leyes sobre comunicación social para adaptarla a los desafíos de la sociedad nacional del siglo XXI. Para ello, es conveniente retomar el espíritu del proyecto de "Ley Federal de Comunicación Social y el Proyecto de Ley Reglamentaria de los Artículos 6 y 7 Constitucionales en Materia de Libertad de Expresión y Derecho a la Información" preparado por la Comisión de Radio Televisión y Cinematografía (RTC) de la XLVII Legislatura del Congreso para discutirlo y perfeccionarlo.
6.- Se requiere garantizar el respeto al libre ejercicio profesional del informador y facilitar su acceso a las fuentes de información públicas y privadas( 30) .
7.- Se necesita garantizar el Derecho de Replica en todos los medios de comunicación como una garantía constitucional elemental (31) .
8.- Es indispensable que se discuta en el Congreso de la Unión los criterios de renovación y supervisión de las concesiones de radio y televisión para los próximos años y que no sólo dependa de la Secretaría de Comunicaciones y Transportes.
9.- Es importante que se cree la figura del Ombudsman de la comunicación, para analizar imparcialmente los conflictos de intereses que se dan en éste terreno.
10.- Es imperativo que el Estado fortalezca y amplié el esquema de medios de comunicación de servicio público para cumplir con su función de rector nacional y equilibrar el funcionamiento del modelo de comunicación de mercado.
11.- Se requiere rescatar y ampliar los pocos espacios que se han dedicado a la difusión y construcción de valores plurales y cívicos vía los medios de comunicación de masas, y proponer alternativas para impulsar la edificación de una cultura cívico-democrática más madura en nuestro país.
12.- Es necesario promover la creación de órganos plurales con participación de la sociedad civil en la vigilancia de la normatividad relacionada con el funcionamiento global de los medios de comunicación( 32) .
13.- Se requiere promover el respeto irrestricto a la privacidad de los ciudadanos que impida exhibirlos ante la sociedad vía los medios de manera morbosa, injuriosa o difamante (33) .
14.- Finalmente, es necesario rescatar y preservar la memoria histórica de nuestra sociedad como parte del Derecho a la Información.
De no avanzar sobre este horizonte en el próximo gobierno, encontraremos que en plena fase de modernización nacional con los Tratados de Libre Comercio se habrán modificado las estructuras económicas, políticas, jurídicas, tecnológicas, etc. de nuestra sociedad; pero no se habrán transformado las estructuras mentales profundas que, en última instancia, son las que sostienen y le dan vida a nuestra comunidad. Bajo estas circunstancias la sociedad mexicana estará avanzando con los "ojos vendados" por un precipicio muy peligroso y dentro de algunos años veremos y sufriremos las consecuencias devastadoras que habrá dejado sobre nuestra conciencia y comportamientos colectivos la presencia del funcionamiento desregulado de la lógica de mercado en el terreno cultural y espiritual de nuestro país.
De otra forma, teniendo posibilidades de sobra para comprender hacia donde tiende a evolucionar el proyecto cerebral de nuestra sociedad ante el fenómeno de la globalización cultural y de aplicar las medidas correctivas necesarias para mantener el rumbo de comunidad autónoma; habremos elegido el camino de la incondicionalidad ideológica que nos lleva a convertirnos en "siervos" que no buscan alternativas ante el proyecto de la "modernización"; sino a someternos dócilmente a ésta: Entonces habremos entrado por propia voluntad en el "Fast Track de la desnacionalización y el extravío Mental".

(Recibido el 2-9-2000, aceptado el 16-9-2000)
Notas
( 1) Labra, Armando; Prólogo, La legislación mexicana en radio y televisión, Colección Ensayos, Universidad Autónoma Metropolitana, Unidad Xochimilco, México, D.F., primera reimpresión 1989, página 7.
( 2) Información Relevante Sobre Medios de Comunicación en México, Documento estadístico de apoyo preparado para la Conferencia Internacional sobre "El Derecho a la Información en el Marco de la Reforma del Estado en México", Cámara de Diputados, LVII Legislatura, mayo de 1998, México, D.F.,
27 páginas.
( 3) Un estudio reveló que los mexicanos son los que más tiempo pasan frente a la televisión en América, Crónica, 7 de abril da 1998; Los mexicanos pasan mas horas frente a la televisión, El Nacional, 7 de abril de 1998.

NUEVOS MODELOS DE NEGOCIO EN LAS TELECOMUNICACIONES


HACIA UN MODELO DE FRANQUICIAS PARA TELECENTROS



Scott S. Robinson
Depto. de Antropología
Universidad Metropolitana Iztapalapa, México, D.F.
poner un modelo híbrido de franquicias para los telecentros comunitarios
en la Región.


Contexto y antecedentes
Es un hecho que hoy la mal nombrada ‘brecha digital’ está ensanchándose
en América Latina. La dichosa ‘brecha’ no tiene nada que ver con lo digital
per se, sino más bien refiere a la creciente polarización socioeconómica
donde se registra una regresión a la condición previa de una economía
dual, donde hoy hay pocos ricos, conectados a la Red, y muchísimos pobres,
sin conexión, en la nueva situación postcolonial. Este panorama varía
según el grado y transparencia de la apertura del sector de telecomunicaciones
y el correspondiente nivel de competencia mercantil disponible. Es
indudable que las elites regionales constituyen la primera generación de
usuarios de la red de redes y su empleo como instrumento de trabajo y comunicación
está consolidándose entre las mismas. Estos sectores dominantes
ahora están bien instalados en la Red y cada vez son más capacitados y
cómodos al integrarla en sus proyectos de inversión y de dominio. Pero el
crecimiento de la conectividad y su empleo productivo y creativo entre las
clases populares es un proceso mucho más lento que lo pronosticado durante
la euforia inicial de la Internet en la Región, y es aquí donde debemos
enfocar nuestra inquietud analítica y los enfoques de las políticas públicas
a futuro.
Al tiempo, se registra un proceso de concentración del mercado global
y regional de proveedores de la tecnología digital, hay una expansión de las
redes de los carriers troncales en la región, entran nuevas empresas con amplio
capital de trabajo, como Telefónica de España y América On Line
(AOL), y simultáneamente, se observa una serie de consolidaciones de empresas
nacionales con extranjeras (mergers) y un desaceleramiento del ritmo
de las privatizaciones de las empresas públicas observado durante la primera
etapa de la expansión de la Red en América Latina (1995-2000). Esto
acontece cuando se registra una reducción del crecimiento en la economía
estadounidense, con su corolario en el desaceleramiento dramático del sector
telecomunicaciones o ‘punto com’ al nivel global, aunado a la marcada
reducción del valor de las acciones del mismo en el mercado NASDAQ de
480 Scott S. Robinson
Nueva York1. El resultado es una serie de recortes del empleo, hasta quiebras
de iniciativas digitales empresariales precoces, y el consecuente ambiente
de desconfianza para invertir en proyectos de negocios digitales. Pero
al tiempo, paradójicamente, se registra un dinamismo en el crecimiento
de usuarios de los servicios digitales en la Región2. ¿Pero cómo se puede sos-
Hacia un modelo de franquicias para telecentros comunitarios 481
1 Noticias sugerentes de este perfil del mercado actual: http://www.techweb.com/wire/finance/story/
INV20010510S0004
Gerstner: Services Are Tech’s New Driving Force: “….Services, along with technological leadership,
will be the driving factors in high tech, he said, as opposed to commodity businesses. Companies
that do not adapt will be marginalized, he said, adding: “You must innovate or integrate.”;
http://www.techweb.com/wire/story/reuters-finance/REU20010510S0004
“…A slump in the chip and components markets, sparked by a sudden slowdown in demand late
last autumn for personal computers and cell phones, is increasingly expected to bottom out this
year, but in the meantime profits will likely remain under pressure.”
http://www.totaltele.com/view.asp?ArticleID=39851&pub=tt&categoryid=0
Siemens to overhaul telecoms businesses, By Total Telecom staff, 10 May 2001: German electronics
and engineering group Siemens said Thursday it would cut a further 2,000 jobs from its Information
and Communications Network (ICN) business, Reuters reported, bringing the total number
of jobs lost at the fixed network unit to 5,500. The company also said it would cut back start-up
costs at its U.S. broadband and optical networks units to ensure ICN meets profitability targets set
last December. Total cost savings at the ICN unit are expected to reach 800 million euros. The latest
job cuts follow 2,600 job losses at Siemens’ ICM mobile unit, bringing the group total so far
to 8,100.
http://www.totaltele.com/view.asp?ArticleID=39654&Pub=CWI&CategoryID=705
Business in Brief - Tough all over: downsizing across the board
2 Thursday May 10, 7:05 pm EDT, TheStandard.com; “LatAm’s Net Growth Strong Despite Dot
Bombs”, By Juan Carlos Pérez - IDG. “…Jupiter Media Metrix has revised upwards its Internet usage
forecast for Latin America. The New York-based market research firm now expects the region to
have 77 million individual users by 2005, according to analyst Lucas Graves. Jupiter’s forecast a year
ago called for the region to have 66.6 million online users by 2005… What this means is that the
woes that have affected the technology sector in the past year - such as plummeting stock prices,
myriad bankruptcies and massive layoffs - have had little or no impact over Internet adoption in
Latin America… other barriers that could hamper this projected growth continue to exist, including
slow connections, high costs of telecommunication services and access devices, and concern
over privacy protection and security of online data… Graves highlighted that most of the Latin
Americans who will be online in 2006 aren’t online today, proof that this is still a nascent and very
fast-growing market. His company estimates that 21 million people in the region used the Internet
by the end of 2000, equivalent to 4 percent of the region’s population, but that is expected to grow
to 86 million people by 2006, or 15 percent of the population. By comparison, in the much more
mature U.S. market, 66 percent of the population will use the Internet by 2006... AOL Latin America
announced Tuesday that its subscriber base increased to 647,000 in its first fiscal quarter of
2001, ended March 31… a company such as AOL Latin America doesn’t have to steal customers
from its competitors, because the growth in new users is so phenomenal. (Re overall Internet usage,
In Brazil, about 60 percent of users are in Sao Paulo, Rio de Janeiro and Curitiba, while 78 percent
of Argentinean users are in Buenos Aires.
tener este ritmo dado el perfil del nuevo usuario urbano en América Latina,
en un ambiente de crédito restringido, y sus atenuantes en la capacidad
de compra en el mercado de servicios en base de la Red? Suponemos que la
expansión registrada en la región tendrá su tope a corto plazo al saturar los
actuales mercados urbanos y la incapacidad de ampliar la base de usuarios
entre las clases populares y rurales, a los costos actuales. Son condiciones del
nuevo mercado donde prevalecen las empresas transnacionales con su mayor
capacidad financiera, su control de las tecnologías de punta, su audaz
política de negociar concesiones, y su capacidad de aguante en momentos
de restricciones en la demanda y aumentos en el costo del financiamiento
de sus inversiones. Muchos de los que llegaron primero al mercado regional,
y se establecieron con su marca en el ambiente de los usuarios de la primera
generación, sean empresas de equipos (hardware), sistemas operativos
más aplicaciones (software) y diversos servicios en demanda, poseen una
mayor probabilidad de mantenerse en la competencia en tiempos de una
contracción del mercado y de una consolidación de los proveedores. Y estas
empresas no son locales, sino transnacionales, o coinversiones (joint ventures)
con socios nacionales, lo cual no debe sorprender, pero sí llamarnos
la atención en cuanto al ritmo de la concentración de los proveedores, y la
creciente privatización de los instrumentos de entrega y los contenidos de
la Internet.
Nos encontramos ante un modelo de planeación del ambiente mercantil
donde las fuerzas vivas internacionales y regionales (léase, las elites nacionales)
se han puesto de acuerdo para preparar el terreno en lo que podemos
etiquetar rústicamente como el futuro ‘modo digital de producción’. En
efecto, se refiere al marco jurídico en cada país que permite las conexiones
a la espina dorsal digital de la Internet (‘backbone’, con la excepción inexplicable
de Ecuador), reglas claras para las empresas que pueden jugar en esta
cancha (con sus altísimos costos de entrada por las inversiones en tecnología,
licencias, etc., que este desarrollo de vanguardia tecnológica ahora representa),
las proporciones de participación de capitales nacionales e internacionales,
las tarifas de interconexión, los obligados enlaces con el respectivo
aparato de seguridad nacional, hasta los beneficios fiscales para los que
entran primero al mercado. Sugiero que hubo un proceso de reacomodo de
los grupos de capital, a mediados de la década del noventa, justo cuando la
Internet mostraba que llegaba a la región latinoamericana para quedarse (vía
482 Scott S. Robinson
subsidios a las conexiones de las universidades públicas que se tradujeron de
facto a subsidios ocultos para algunas empresas privadas en ciertos países).
Este proceso, aún sin documentar por los historiadores contemporáneos,
implicó una serie de seminarios discretos, al interior de las instituciones académicas
privadas que forman los cuadros ejecutivos de hoy y mañana, muchas
con compromisos confesionales, donde se analizaron esta nueva tecnología,
los marcos jurídicos ‘convenientes’ para los grupos estratégicos en cada
país, y a la vez los términos de negociación con los proveedores de la tecnología
digital y socios financieros extranjeros. Las elites nacionales, con pocas
excepciones, se sirvieron bien, costeando la asesoría necesaria para comprender
la novedosa cancha del juego en este momento insigne de transición
al modo digital de producción. Durante el último lustro hemos visto
la aprobación de las respectivas Leyes Nacionales de Telecomunicaciones, la
creación y/o reforzamiento de los entes reguladores de este mercado de nuevos
servicios, la aparición de las primeras empresas proveedoras de estos productos
digitales en su respectiva escala nacional, las inversiones requeridas
para ofrecer la conexión a los clientes con la capacidad de pago (un proceso
casi concluido), y la consecuente integración de la cultura de la informática
y la información al interior de estas mismas elites a cargo de estos negocios.
Ellas se han preocupado para revisar la planeación estratégica de sus
empresas y su correspondiente ubicación en la novedosa dinámica de la división
internacional del trabajo.
Pero muchos reconocen que el mercado no es capaz de llevar estos servicios
digitales a un mercado masivo en sus países, donde existen amplias
poblaciones marginadas de este proceso global y cuyos recursos para alcanzar
una participación digna son cada día más limitados y su aislamiento un
factor limitante. Estamos ante una revisión del actual modelo de desarrollo-
(Moscoso, V. 1996: 130)3.
Uno de los resultados de la actual contracción del mercado de servicios
y productos digitales, la nombrada crisis ‘punto com’, es una reducción en
Hacia un modelo de franquicias para telecentros comunitarios 483
3 Mosco, Vincent (1996). Political Economy of Communication: Rethinking and Renewal. London: Sage.
“This revisionist argument maintains that business leads the modernization process and that,
while nothing should be neglected, it is more important to establish an advanced telecommunication
and computer infrastructure for business than it is to create mass communication systems. The
new vision calls for the establishment of state-of-the-art digital communication systems that make
it possible for businesses operating in the developing world to participate fully in the international
division of labor”.
la disponibilidad de capital de riesgo4, al momento de una maduración del
mercado de las elites regionales cuya capacidad de pago garantizó la integración
de los diversos servicios digitales a sus diversos intereses comerciales y
financieros durante la primera fase de la expansión de la Internet latinoamericana.
Pero no se proyecta la misma tasa de retorno sobre la inversión para
llevar la conectividad a los barrios populares y pueblos rurales. En pocas palabras,
la iniciativa privada, que vive contemplando el reto de cómo ampliar
sus mercados, no aprecia con ojos codiciosos al mercado potencial de la conectividad
popular. Simplemente, este sector no posee en estos momentos
una capacidad de compra respetable, mientras se están cosechando buenas
utilidades en los ambientes urbanos. Y es improbable que esta capacidad
económica se mejore cuando el ambiente regulatorio auspicia la privatización
de las TIC, el retiro del sector público de políticas que implican inversiones
no poco lucrativas propiciando así un mayor endeudamiento o déficit
fiscal, al tiempo que se reduce la capacidad de compra de los sectores populares
ante el ciclo de crisis del capitalismo regional. Es predecible que las
limitaciones en la expansión del mercado del consumo de servicios digitales
significan una mayor concentración de empresas, controladas para las megacorporaciones
en el nuevo ámbito digital. En este escenario es posible que
estas empresas puedan bajar el costo de los equipos y la conexión para mercados
masivos, urbanos y rurales, nacionales o regionales, porque pueden
amortizar sus inversiones a escala sobre un enorme mercado de usuarios y
clientes. Además, la histórica incapacidad de las economías regionales para
ofrecer empleo digno a la mano de obra disponible ha generado un amplio
patrón de emigración de los seres más emprendedores cuyos envíos de dinero
refuerzan la capacidad de compra en casa.
El perfil regional de esta migración, antes rural hacia los centros urbanos,
hoy se acerca a una verdadera diáspora internacional (México5, Ecuador,
El Salvador y Guatemala son casos ejemplares), produciendo como
consecuencia economías que viven del envío de las remesas de los migrantes
y la consecuente fuga de cerebros de las regiones marginadas.
484 Scott S. Robinson
4 Impacta el encabezado reciente: “Venture Capital Fund Losses Signal Retrenchment”. Consulte la
nota: http://www.internetweek.com/story/INW20010411S0010
5 Mexican Migration Project, http://lexis.pop.upenn.edu/mexmig/welcome.html
Además del resto de los países del istmo centroamericano (con la excepción
de Costa Rica que recibe migrantes de Nicaragua), hay amplias regiones
de Colombia y Perú que también emigran hacia los Estados Unidos y
Europa (España, en particular). De igual manera existe un patrón de migración
regional dentro de los países del MERCOSUR, donde los polos de desarrollo
industrial y urbanos, como Sao Paulo, por ejemplo, y en menor grado,
la gran Buenos Aires, reproduce y con el tiempo va consolidando las rutas
de la migración y las remesas. El hecho ha reconfigurado las zonas rurales
en casi toda América Latina, con pocas zonas marginadas del proceso, y
el fenómeno tiene consecuencias al interior de los pueblos rurales y las ‘pequeñas
ciudades de provincia’ (como se suele referir a estos espacios desde
la soberbia de los respectivos capitales nacionales y metropolitanos). Son
cuatro los aspectos que pueden llamar nuestra atención: 1) el capital humano
de los emprendedores es cada vez más escaso, un hecho que dificulta el
fortalecimiento del endeble capital social aún presente en estas comunidades;
2) las mujeres jóvenes quienes han aprovechado los nuevos recursos
educativos disponibles durante la última generación están llegando a puestos
de responsabilidad al nivel local y microrregional, inaudito hace poco y,
en cierta medida, en función de la ausencia de sus hermanos y primos, lo
cual está transformando las relaciones de poder entre los géneros humanos
en estos ambientes tradicionales; 3) el flujo de las remesas enviadas por los
migrantes paga un altísimo costo de transacción y ofrece una oportunidad
para crear una red de telecentros e instituciones de microcrédito al servicio
de los migrantes; y 4) es notable la falta de atención a este proceso, un indicador
de la regionalización del modelo de desarrollo industrial aún vigente,
pero donde los estados nacionales desaprovechan las posibles políticas
públicas relevantes. Ya hay propuestas en este sentido desde la sociedad civil
y el sector universitario6.
Como es de esperar, se registran cambios culturales en estos ambientes
sociales tradicionales, en las comunidades campesinas del accidentado mosaico
topográfico de la realidad regional, dentro de las colonias o barrios populares
‘detrás de la catedral’, en el centro de nuestras urbes, o en las extensas
periferias suburbanas de las megaciudades regionales. En primer lugar,
Hacia un modelo de franquicias para telecentros comunitarios 485
6 Rethinking Telecenters: Knowledge Demands, Marginal Markets, Microbanks, and Remittance
Flows, http://www.isoc.org/oti/articles/0401/robinson.html
no sólo se encuentra un magisterio, equilibrado entre mujeres y hombres,
con por lo menos dos generaciones de esfuerzos, dentro de burocracias anquilosadas
de la educación pública de primer nivel; son grupos comprometidos
con sus comunidades, pero un tanto paralizados ante la falta de opciones
personales, la corrupción y negligencia en sus jerarquías del trabajo, y el
miedo de abrazar innovaciones que pueden perjudicar sus prometidas jubilaciones.
También, se encuentra una endeble red de centros de salud a cargo
de enfermeras y médicos cuyos esfuerzos para mantener una semblanza
de salud pública son verdaderamente heroicos en ambientes donde el presupuesto
para el cuadro básico de medicinas se gasta dentro del aparato administrativo
y no en los puestos de atención para un público necesitado.
Suele haber una computadora nueva sobre el escritorio del médico responsable
de una región, pero ni tiene Internet ni hay una red de información
diseñada para atender sus demandas. Las enfermeras no tienen acceso a la
información que requieren para atender a fenómenos nuevos, como son los
casos de SIDA introducidos por los migrantes entre sus cónyuges. En otro
rubro los mandos medios municipales, el personal administrativo del primer
nivel, tampoco tienen acceso al marco jurídico pertinente a sus funciones
o una cartografía digital que permite, con la capacitación pertinente, el
manejo de sus linderos, recursos naturales y el catastro que de manera acelerada
proveerá los recursos fiscales para su propio mantenimiento. Y todo
acontece en ambientes locales donde el antaño compromiso con la comunidad,
manifiesta en faenas, mingas y tequios7, por ejemplo, se atenúa a diario
ante la creciente secularización y fragmentación del respeto al espacio
primordial.
Otro fenómeno, más preocupante aun para el futuro de proyectos sociales,
es la palpable reducción en los recursos filantrópicos dedicados a los
proyectos experimentales que los telecentros comunitarios todavía representan.
En la medida en que los grandes consorcios atestiguan una disminución
en sus ingresos, hasta pérdidas entre algunos, las aportaciones a sus respectivas
figuras filantrópicas son reducidas (un ejemplo: el programa World e-
Inclusión de Hewlett-Packard8). En breve, hay menos utilidades, y así me-
486 Scott S. Robinson
7 Instituciones de trabajo comunitario en las comunidades tradicionales de las regiones mesoamericana
y andina.
8 www.hp.com/e-Inclusion
nos aportaciones a los fondos de apoyo para proyectos filantrópicos, reducciones
en el valor del portafolio de las fundaciones internacionales, y titubeos
en el destino de los fondos disponibles en los Social Trust Funds de algunos
países desarrollados para proyectos como, por ejemplo, el proyecto
del Grupo de los Ocho, G8, la Dot Force9. Este cuadro, poco alentador,
junto con las dudas sobre la viabilidad de la sustentabilidad a futuro de los
telecentros, el único modelo genérico para proveer de servicios de información
a los pueblos y barrios actualmente sin servicios digitales, augura una
probable contracción en los apoyos disponibles a futuro para los mismos
proyectos comunitarios que no han demostrado su capacidad de elaborar y
poner a prueba un modelo de negocio sustentable en el mediano plazo.
Además, estas instancias internacionales juegan con reglas chuecas: por un
lado, comparten retóricamente un compromiso con el desarrollo sustentable
(un postulado aún teórico pero donde el consumo de información no
puede ser más que intensivo para controlar muchas variables involucradas),
pero al tiempo muestran muy poca voluntad para presionar a las administraciones
nacionales (“…no podemos violar la soberanía nacional…”) cuyas
políticas, o por lo menos, usos y costumbres, en la práctica contradicen o
sofocan el éxito de los proyectos ‘apoyados’ con recursos públicos internacionales.
Estas instancias han perdido credibilidad ante la comunidad de organismos
no gubernamentales cada vez más numerosos y activos.
El papel de las instituciones financieras multilaterales tampoco nos debe
entusiasmar. El Banco Mundial mantiene una ventanilla con recursos limitados,
trámites engorrosos y dictámenes discrecionales para proyectos digitales
innovadores (Info Dev), pero a pesar de intensos debates internos sobre
el futuro de la institución ante la llegada de la Sociedad de la Información,
y el arranque de algunos proyectos promisorios (Barrio Net y World
Link, por ejemplo), el mayor peso estratégico parece haber pasado al controvertido
Development Gateway10, proyecto que consiste en un megaportal
Hacia un modelo de franquicias para telecentros comunitarios 487
9 http://www.markle.org/seconddraft.pdf
Global Bridges: Digital Opportunities, Draft Report of the DOT Force, v. 2.0c
www.vecam.org/dotforce.htm
Memorandum presented by the French NPO side to the Digital Opportunity Task Force.
10 Consulta www.brettonwoodsproject.org/update para obtener un panorama crítico y actual sobre la
evolución del proyecto Development Gateway (www.developmentgateway.org).
También, el programa de School Links: www.world-links.org.
en la Internet donde se concentra “toda la información relevante para el desarrollo”
para un conjunto de países y ONG. Una de las muchas vetas de la
amplia crítica en su contra hace hincapié sobre la desviación de recursos hacia
un banco de datos que en efecto duplica esfuerzos de distintas organizaciones
civiles, hasta sitios comerciales, de esta manera coartando las opciones
para los promotores de telecentros comunitarios, entre otros proyectos11.
Muchos de los que hemos exteriorizado una crítica al proyecto Gateway lo
consideramos como una traición a la causa del acceso universal con capacitación.
Este tema del enfoque digital prioritario del Banco Mundial no es
trivial, y al parecer es coherente con el perfil del nuevo modo digital de producción
que esbozamos más arriba. En la medida en que se sube el costo de
oportunidad para que las organizaciones civiles participen de los recursos
que el Banco es capaz de movilizar, sus directivos ahora han decido canalizar
estos fondos a su propio portal y no a la amplia problemática de la conectividad
y los contenidos. Así se reducen las opciones y los recursos para
las mismas ONG, y se acorta el tamaño de la cancha de su juego y negociaciones
con otros actores. Al parecer el Banco no oye bien, ni hace caso a las
agudas críticas enviadas a la consulta pública sobre el caso. Cabe señalar que
hay una audacia particular detrás de la propuesta del ‘portal del desarrollo’
del mismo Banco, al utilizar la red de redes para concentrar información,
con un supuesto valor agregado, que probablemente será de mayor utilidad
para el sector público y privado que para el sector social, con pocos instrumentos
de análisis a su disposición.
Con mayor presencia en la Región, pero sin una política clara con relación
al empleo de las nuevas tecnologías digitales, se encuentra el Banco Interamericano
de Desarrollo. El resto de la familia de organismos internacionales
de corte oficial carece de acciones contundentes acordes con las posibilidades
que las nuevas tecnologías ahora estos organismos permiten, o se
limitan a la administración de proyectos pilotos de poco escalamiento y relevancia
para necesidades locales12. El resultado es que estas actividades de
488 Scott S. Robinson
11 El sitio www.brettonwoodsproject.org contiene las críticas más agudas y pertinentes al proyecto del
Portal del Desarrollo. La amplia consulta pública sobre el diseño inicial de la iniciativa se puede ver
en: www.globalknowlege.org
12 Merece revisar el programa de un evento regional y estratégico del BID donde, al parecer, toma una
posición en referencia a proyectos de telecentros o figuras semejantes: http://www.tele-centros.org-
/comunidad/tallerBID.html
poca trascendencia atenúan las posibilidades para proyectos distintos, al tener
‘tomado’ el espacio institucional y por la legitimidad poco impugnable
que las agencias de la ONU comparten. Existe una suerte de territorialidad
institucional que no cede a las buenas intenciones de propuestas competitivas
en materia de las NTIC en el escenario regional. De esta forma, el accionar
de estas instituciones financieras regionales ocupa el menú de opciones
de los funcionarios de gobiernos locales, frenando o limitando su perspectiva
y voluntad para considerar propuestas alternativas que representen
alianzas no tradicionales. Éste no es un cuadro de probables actividades innovadoras
que merece algún premio, más bien estamos ante un escenario
donde la incapacidad institucional para rebasar iniciativas hegemónicas aún
es la norma.
Las universidades públicas comparten este escenario del nuevo modo
digital de la producción, donde la reticencia del Estado y ‘las fuerzas del
mercado’ cohabitan con una moderna torre de Babel de discursos y profecías
sobre el ‘desarrollo para la sociedad de la información’, la educación a
distancia, la urgencia del adiestramiento tecnológico, las reformas a la docencia,
pero de hecho, son contadas las iniciativas concretas a escala nacional
y regional. Hay una situación paradójica donde las universidades públicas
han sido responsables de las conexiones iniciales a la Red en muchos
contextos nacionales, pero no han sido capaces de sostener un liderazgo en
su aplicación a las tareas sustantivas de la educación superior y participar como
socios en el desarrollo de políticas públicas pertinentes. El vacío creado
por la ausencia de estos proyectos es campo de cosecha productiva para las
universidades privadas; el Tecnológico de Monterrey, México, por ejemplo,
goza de más de una docena de ‘campus’ con instituciones hermanas en igual
número de países latinoamericanos, y su Universidad Virtual sin duda es líder
en este nuevo mercado de la oferta de servicios educativos en línea. No
se entiende la actual parálisis en este campo de las universidades públicas,
salvo que la consigna discreta es que no es costeable competir con el TEC e
iniciativas semejantes13. El desorden en esta materia hoy en México, por
ejemplo, es sintomático de la duplicación de esfuerzos, inversiones y carencia
de liderazgo en este rubro. Sí es alarmante que la función clave del sector
universitario en materia de la enseñanza y la información sea cada vez
Hacia un modelo de franquicias para telecentros comunitarios 489
13 http://www.ruv.itesm.mx/programas/maestria/mte/
más un espacio privado donde el acceso para la nueva certificación de conocimientos
tiene un costo que el pueblo no puede pagar. Esto significa indudablemente
que la participación hoy y a futuro en dicha Sociedad del Conocimiento
será una función de la capacidad de pago, lo cual limita aun más
a los probables estudiantes en el futuro cercano.
Es en los marcos regulatorios donde mejor se reflejan los compromisos
del Estado con sus respectivas elites y las políticas públicas negociadas por
las mismas con miras al desarrollo y la oferta de las TIC al nivel de cada país.
Sin embargo, estamos en una época bautizada con la etiqueta ‘neoliberal’,
donde se concede un poder cuasi divino a la oferta y la demanda en los mercados
para resolver la distribución de bienes, servicios y también, me temo,
el poder. Los políticos contemporáneos no distinguen entre una política
económica y las políticas ‘políticas’, piensan que son lo mismo14. Muchos
políticos pasaron de tal a ser hombres de negocios públicos, una distinción
sutil, pero clave. Al adelgazar el Estado no se considera que las variaciones
de la política económica requieren ajustes en los propósitos y en las metas
políticas. Los estados nacionales hoy en América Latina han pasado de ser
promotores del desarrollo a una condición de protectores o guardería de
proveedores, propios y ajenos, en mercados establecidos, además de reguladores
de las reglas de entrada, porteros elegantes, para nuevos actores con
productos y tecnologías novedosos. La ausencia de información útil, puntual
y confiable además de la existencia de pocos procedimientos transparentes
en las entidades reguladoras o en el espacio administrativo donde se
definen las políticas de telecomunicaciones es hoy la regla, y no la excepción
en todos los países. Hay discursos pulidos y promesas sobre papel acerca del
‘acceso universal’ a la conectividad15, pero en el fondo, las prioridades son el
490 Scott S. Robinson
14 http://www.emayzine.com/lectures/Lapols~1.htm
15 Puebla, 2 de mayo del año 2001. Versión estenográfica de las palabras del Presidente Vicente Fox
Quesada durante la presentación del Programa de “Gobierno Electrónico Puebla Digital”, en el
marco del II Encuentro Iberoamericano de Ciudades Digitales: “Amigas y amigos, bienvenidos todos…
Estoy convencido de que estas tecnologías son indispensables para insertarnos con éxito en
la economía global. Hoy por hoy una de las principales ventajas competitivas de una economía, es
la conectividad. Estar enlazados significa conocimiento, vanguardia y prosperidad, por eso el acceso
de nuestras sociedades a los sistemas de comunicación y de información multiplicará las posibilidades
de desarrollo humano y de crecimiento económico... La conectividad tiene que llegar a las
zonas marginadas, a las familias excluidas, a donde está la pobreza, tal como la tenemos en México,
40 millones de pobres que pueden beneficiarse ampliamente, precisamente de este esfuerzo de mejora
de Gobierno y de conectividad…”.
reciclaje de la deuda heredada, la administración de los linderos de los intereses
de las elites influyentes y, en la medida posible, la protección de cotos
financieros y mercantiles nacionales, a los que hay que agregar el nuevo sector
Telecom. La política como tal en las incipientes democracias de la Región
se ha degradado desde la anterior lucha entre partidos, con cierto grado
de representatividad, hacia las competencias electorales hoy jugadas, con
pirotecnia retórica y simbólica en la cancha de la pantalla de la televisión cuya
difusión es casi universal; ahora los nuevos votantes jóvenes, criados frente
a la tele y en sistemas de educación pública mediocres, determinan los resultados
de elecciones presidenciales (véanse los recientes procesos en México,
Perú y Venezuela)16. El empleo de la demagogia digital, que promete el
desarrollo a raíz de la conectividad, surge en el escenario de los discursos políticos
en una Región sumergida en un profundo dualismo económico y
cultural.
Mientras las economías nacionales sean inestables y ahora las elites se
consolidan regionalmente, junto con sus socios financieros y comerciales17,
y los nuevos políticos, apologistas del mercado sagrado, se enredan en planes
de austeridad, el ‘redimensionamiento del Estado’ y la reducción de programas
sociales, la tecnología avanza a un ritmo inexorable. El acceso bidireccional
a la Internet vía satélite es hoy una realidad, pero aún no disponible
en amplias regiones de América Latina por trabas en el marco regulatorio
nacional respectivo18. Es evidente que este nuevo escalamiento de la conectividad
amenaza a los proveedores nacionales que disfrutan de condiciones
oligopólicas en sus respectivos mercados. Desde puntos de acceso geográficamente
céntricos, se puede ‘cablear’ una microrregión por medio de
Hacia un modelo de franquicias para telecentros comunitarios 491
16 Las democracias de América Latina deben asumir que sus resultados decepcionan a los ciudadanos:
Serrat, La Jornada, México, 12 de mayo de 2001.
17 Nótese la actividad del Grupo Cisneros de Venezuela al hacer alianzas locales mientras se amplía la
cobertura de América On Line, AOL.
18 Es pertinente la batalla para controlar el acceso a la Internet vía satélite: “MURDOCH GETS RIVAL
IN BID FOR DIRECTV—Satellite TV broadcaster EchoStar is making a play to acquire DirecTV
from Hughes Electronics Corporation, a General Motors subsidiary. The move, which complicates
the bid for DirecTV made recently by Rupert Murdoch’s News Corp, offers a two-phase
plan that would immediately give GM a substantial amount of cash for a minority stake in Hughes
and later seek regulatory approval for a full merger. General Motors is pressed for cash because
of keen competition it faces in its North American and European auto markets (Financial Times 25
May 2001).
http://news.ft.com/ft/gx.cgi/ftc?pagename=View&c=Collection&cid=IXLC078IH7C
módems fijos inalámbricos de alta velocidad o unidades de microondas conectadas
a la base de una antena satelital de tamaño reducido y ubicada al
centro de dicha región. En México, la disponibilidad de estas opciones tecnológicas
camina muy por delante del ritmo de la autorización oficial y la
capacidad para supervisar los nuevos servicios ofrecidos por distribuidores,
si no piratas, sí operando en el espacio gris del marco legal con estas tecnologías
de punta. No es descabellado contemplar un panorama regional donde
la compra e instalación de esta gama de nuevos instrumentos de la conectividad
rebasa a las ‘supervisoras del mercado’, provocando de esta manera
un caos mayor en cuanto a la saturación de frecuencias, la inundación
con equipos chatarra de baja calidad, donde cualquier narcotraficante menor
puede instalar su ISP con acceso vía satélite y vender la conectividad a
sus vecinos. Ante la falta de políticas nacionales acordes con el ritmo del desarrollo
tecnológico y la creciente demanda para el acceso, inducido intensamente
por el nuevo género de la propaganda televisiva que hace referencia
continua a la Internet, encontramos además la proliferación de los cibercafés,
con y sin registro, disfrutando de varias opciones para su conectividad.
Es hoy un hecho palpable en toda la Región.
La ‘cibercafezinhozación’ de América Latina es un proceso dinámico en
pleno vuelo19. El fenómeno tiene varias implicaciones alarmantes desde la
perspectiva del proyecto de telecentros comunitarios. En primer lugar, es un
reflejo de la demanda inducida por la televisión, la moda y su intrínseco valor
pragmático20. Al tiempo, es un reflejo de la carencia de políticas públicas
por parte de los Estados nacionales, abandonando al mercado la oferta
del acceso universal a la Internet. Conforme crece la demanda, la industria
de los productos y servicios digitales vive satisfecha con esta estrategia, pero
compartiendo, quizá, una suspicacia en cuanto a la indefinición de las polí-
492 Scott S. Robinson
19 Hay una discusión sugerente en el artículo: Enredo mexicano, de Antulio Sánchez:
www.etcetera.com.mx/pag59ne6.asp
20 Ver una opinión sobre el reciclaje de la chatarra digital en los EE. UU.: May 13, 2001, David
Brooks, New York Times Magazine, “The Peculiar Ruins of the New Economy”: “We used up the
zeitgeist of the 1990’s, and now we’re trying to sell it off… but it’s really the spirit of a decade that’s
being put on the remainder desk. For Sale: One Previously Owned Cultural Moment/Now Slightly
Embarrassing. It’s goodbye to the epoch — which must have lasted all of seven years — in which
people chatted excitedly about free-agent nations, distance being dead, I.P.O.’s, the long boom and
those dot-com ads during the Super Bowl that showed global children united by the wonders of
instant communication… “.
ticas públicas pertinentes; la condición de abandono o desidia actual les favorece,
hasta cierto punto, porque es fácilmente agotable la demanda popular
del acceso a los servicios digitales vía un número fijo de cibercafés (que
se acerca ya en muchos ambientes urbanos saturados con la oferta). Entonces,
se puede prever a corto plazo (¿dos años?) la saturación de la demanda
para equipos, periféricos y servicios, por no poder llegar aún a un público
consumidor masivo debido al actual alto costo de las PC y la conectividad.
Pero lo preocupante de este cuadro, que ya observamos en la realidad regional,
es el modelo de consumo que representa, duplicando fielmente la estrategia
de la televisión comercial que fomentó exitosamente un público verdaderamente
masivo de consumidores pasivos, en casa, viendo la tele cuando
gusten, y saliendo a comprar lo anunciado. El peligro, a mi juicio, de la
incipiente fuerza subversiva de expansión de los ‘cibercafezinhos’, es la reproducción
del modelo de consumo entre los usuarios de unos pocos instrumentos
disponibles en línea: chat, correo, música y acceso a sitios de pornografía,
de artistas favoritos y algo de ‘shopping’ pasivo21, menospreciando
el enorme potencial del instrumental disponible. La subversión consiste en
el nuevo habitus de los ‘cibercafezinhos’ cuyos usuarios subutilizan las opciones
de enseñanza y aprendizaje por falta de una cultura de la información
y su transformación en conocimiento. No podemos descartar la noción, un
tanto maquiavélica, de que las elites nacionales prefieren este modelo de acceso
y consumo ante las opciones, quizás apocalípticas, de pueblos conectados,
bien informados y exigentes de sus derechos y servicios públicos ahora
negados. Me atrevo a sugerir que estas elites no tienen un compromiso sólido
ni convencido con el acceso verdaderamente universal y, de esta manera,
la segunda fase de la Internet en la Región, que ahora se inicia, puede
guardar algunas sorpresas ingratas.
Esto acontece mientras entre la gama de países se observa a un Estado
titubeante ‘esperando al mercado’, o pregonando y lanzando proyectos pilotos
o anunciando ‘telecentros para todos’22. Algunos han entrado en una
Hacia un modelo de franquicias para telecentros comunitarios 493
21 http://www.reforma.com/tecnologia/articulo/087737/
Más que nunca en línea: La séptima entrega del consumo cultural y de medios muestra que los internautas
mexicanos promedian 3 horas y media al día en la Red, y que el uso de Internet en México
privilegia el entretenimiento más que como herramienta de trabajo o estudio. Reforma, México,
DF, 16 abril 2001.
22 Véase el anuncio de 300 telecentros más en Venezuela:
http://www.el-nacional.com/eln08062001/f-pf1s2.htm
suerte de carrera en cuanto a la ‘digitalización y conexión’ de sus países, que
promete mucho derroche de recursos fiscales al servicio de megacontratos
para hardware que será subutilizado23. ¿De veras, necesitamos una Internet
2? Sin embargo, es evidente que los usuarios populares, por su nivel de pobreza
y actual condición de anomia24, no pueden ser el motor de una ampliación
marcada del empleo del instrumental digital, o la figura conductora
de la capacitación para acercarse a la información útil, necesaria y conveniente
para los proyectos colectivos y personales dentro del fenomenal mosaico
de la diversidad cultural latinoamericana. Es cierto que un sector juvenil
se acerca con mucho entusiasmo a la red de redes, pero es un grupo
minoritario y auto-reclutado, muchos más quedan excluidos. No se debe
utilizar el filtro de la curiosidad humana de los que tienen algunos pesos en
la bolsa para probar la novedad en el cibercafé de la esquina. La situación
exige un compromiso y una estrategia del Estado, más allá de cualquier Plan
Nacional de Desarrollo. Es el Estado, en alianza con organizaciones civiles
y proveedores de servicios digitales, el que puede incentivar la ampliación
de la red incipiente de telecentros comunitarios de acuerdo a coaliciones novedosas
de intereses mercantiles e institucionales; en pocas palabras, hace
falta una política pública respectiva. Pero, ¡un momento!, ampliar o extender
la conectividad puede significar no sólo atenuar la lucha de clases (¿se
acuerdan?) por medio de una movilización de las ilusiones de que la Internet
representa un camino seguro hacia la prosperidad y el desarrollo, sino
también es capaz de vencer la resistencia de la economía informal y la cultura
popular para ser integradas al modelo capitalista actual, ávido de cobrar
más impuestos y de controlar los espacios antihegemónicos. En este escenario,
nada descabellado, los proyectos de E-Gobierno, por ejemplo, pueden
ser intentos disfrazados para racionalizar el cobro de impuestos a los que
494 Scott S. Robinson
23 No es fantasioso el comentario de un agudo participante en las listas de las comunidades en línea:
“It strikes me that we are in a computer arms race with each nation vying to make it the greater
equal amongst equals. And while each unit doesn’t cost millions like missiles and tanks, the consumption
of capital is large and the rationale the same. If we don’t have it we will be left in the dust
or absorbed or we will become road kill on the information/economic super highway. The electronic
equivalent of “arms merchants” are using the same tactics that sell F-16’s, cruise missiles and
kevlar vests”. Tom Abeles, 25 mayo 2001.
24 Llama la atención la ausencia de una referencia a una estrategia para los servicios e instrumentos digitales
en las plataformas de campaña de los tres partidos de mayor importancia en las elecciones
presidenciales del año 2000 en México.
ahora viven fuera del sistema financiero, viviendo a diario, en su micronegocio
o en la calle.
¿Por qué crear telecentros comunitarios como una política pública prioritaria?
¿No será más barato y eficiente que la dinámica red de cibercafés privados
en la Región atienda la demanda de los nuevos usuarios de la Internet
para el acceso a los múltiples servicios digitales? Es un tema legítimo y
propicio para un amplio debate que aún no se ha dado en América Latina.
En el fondo se trata del modelo de desarrollo preferido, una decisión normativa,
tomando en cuenta el emergente modo digital de la producción y
el papel todavía dominante de las elites nacionales y regionales que seguirán
protegiendo lo suyo. A mi parecer, estamos sobre un parte aguas donde por
un lado, la continuación del camino esbozado arriba pronostica una profundización
de la brecha socioeconómica actual, una regresión, pues, a la condición
colonial de antaño; por el otro, una amplia red de telecentros nos
ofrece posibilidades novedosas para vincular la conectividad con el desarrollo
social. Podemos imaginar el siguiente escenario, en plena época cuando
se concretan en el espacio algunas fantasías de los escritores de la ciencia-ficción
apenas una generación atrás: los pueblos indígenas y campesinos, geográficamente
marginados pero socialmente vinculados con los barrios populares
proletarios de las grandes urbes, con amplias sucursales de personal en
el extranjero, viviendo en condiciones tecnológicas raquíticas, compartiendo
un acceso problemático a un sistema de educación pública deficiente y
contrastante con lo ofrecido en las instituciones privadas (por no hablar de
la salud y la nutrición), observando y viviendo desde la periferia el algoritmo
de su creciente distancia o aislamiento de la dichosa Sociedad de la Información
y el Conocimiento. Es el cuadro de la nueva marginación digital
y, como es de suponer, coincide con el avance del modo digital de la producción.
El otro sendero, en cambio, el de los telecentros, atiende la condición
actual del divorcio de los pueblos y las clases populares de los recursos
digitales que la conectividad ofrece, pero no se queda libre de algunos supuestos
utópicos en cuanto a la posible demanda de usuarios teóricos, ahora
dispersos entre los cibercafés mientras asisten a universidades públicas e
institutos tecnológicos (que hoy ofrecen acceso a sus alumnos). Además, a
partir de los telecentros se podrían generar incentivos culturales apropiados
para los mismos usuarios (¿para qué me sirve?), y una transformación de los
servicios públicos ahora sin difusión o disponibilidad en línea (cuando el
Hacia un modelo de franquicias para telecentros comunitarios 495
pueblo gasta mucho en trámites menores). Los telecentros comunitarios
ofrecen una serie de opciones y potencialidades todavía sin examinar cabalmente.
Es posible que la iniciativa haya perdido la posibilidad de ponerse a
prueba, antes del embate del modelo estrictamente mercantil.
El proyecto de crear una amplia red regional de telecentros comunitarios
enfrenta una serie de retos mayores: 1) el actual afianzamiento del nuevo
modo digital de la producción que favorece a unos pocos, dejando a la
deriva a los desconectados o imposibilitados de capacitarse a tiempo u ofrecer
un servicio profesional en línea; 2) la competencia aguda de los cibercafés,
que significa una suerte de subsidio oficial por omisión, en vista de las
intensas campañas en la televisión y la prensa para inducir el consumo de
los servicios digitales; 3) la falta de decisiones y compromisos contundentes
entre los entes reguladores de las telecomunicaciones de los respectivos gobiernos
nacionales para obligar a las empresas de telefonía de línea fija a
ofrecer tarifas sociales y/o llamadas locales al servidor más cercano en vez de
las cobradas hoy como larga distancia, para iniciativas o proyectos sin fines
de lucro; 4) la ausencia de un espíritu filantrópico entre las empresas de telecomunicaciones
en la Región, disfrutando el actual boom de la conectividad
urbana, pero aún sin dar señales de apreciar que el apoyo a los telecentros
es justificable por sus propios intereses mercantiles, de imagen corporativa
a mediano plazo, además de los beneficios para la población actualmente
marginada; 5) la creciente homogeneización de la cultura juvenil como
producto de la penetración del discurso comercial y la programación televisiva
y radiofónica musical, acorde con proyectos ideológicos y mercantiles
de grupos del poder; y 6) un conjunto de usos y costumbres que proviene
de la época y condición colonial donde un clientelismo y una perspectiva
localista atomizante y aislante marca las relaciones del poder entre las unidades
mínimas de la administración pública y las instancias superiores. Es
un contexto nuevo para las elites y sus estrategias en los distintos países de
la Región, pero comparten las influencias políticas y la asesoría ad hoc para
adaptarse ágilmente a las nuevas circunstancias del novedoso modo de producción
en plena evolución.
496 Scott S. Robinson


MODELOS ACTUALES: REALIDAD Y RIESGOS
Una de las carencias notables en el seno del ‘movimiento latinoamericano
de los telecentros comunitarios’ es la falta de modelos de sustentabilidad o
negocio viables y contundentes en función de necesidades locales. Se observa
una taxonomía muy diversificada entre todas las figuras que se llaman genéricamente
por el nombre de ‘telecentros’. La gama de ejemplos puede variar
entre un Centro Tecnológico Comunitario heredado del final del régimen
anterior de Menen en Argentina, pasando por una PC con acceso a la
Red en una oficina de la agencia de telégrafos hoy en México, para llegar a
un modesto local patrocinado por una organización no gubernamental con
un equipamiento mínimo, observado en varios países, pagando su conectividad
por medio de llamadas telefónicas de larga distancia25. Inclusive, muchos
refieren o consideran a los cibercafés, o la oferta de Internet en oficinas
de telégrafos, por ejemplo, como una especie de telecentro. Para confundirnos
más, ‘todas’ estas manifestaciones de la conectividad son consideradas
como telecentros. Este gran potpurrí de ‘telecentros’ actualmente se
mantiene de distintas maneras: con subsidios del Estado, con apoyos de organizaciones
filantrópicas internacionales o como pequeños negocios ende-
Hacia un modelo de franquicias para telecentros comunitarios 497
25 Telecentros por país (según el registro de www.tele-centros.org ):
ARGENTINA - 1269 BOLIVIA - 1
BRASIL - 6 CHILE - 16
COLOMBIA - 12 COSTA RICA - 4
CUBA - 196 ECUADOR - 8
EL SALVADOR - 2 ESPAÑA - 2
GUATEMALA - 3 HAITÍ - 1
HONDURAS - 4 JAMAICA - 1
MÉXICO - 13 NICARAGUA - 3
PANAMÁ - 1 PARAGUAY - 1
PERÚ - 20 REPÚBLICA DOMINICANA - 2
SURINAME - 1 VENEZUELA - 5
Nótese el contraste con los más de 500 telecentros comunitarios en Sud Africa: www.communitysa.
org.za
El informe de Francisco Proenza et. al es una referencia obligada: www.iadb.org/regions/itdev/telecenters/
index.htm
bles sin reconocimiento en el marco reglamentario nacional de las telecomunicaciones26.
Es urgente distinguir la figura del telecentro de lo que podemos llamar
los falsos telecentros. Un telecentro es un punto de acceso a la Red, patrocinado
primordialmente por un organismo civil o una alianza local encabezada
por el mismo, que ofrece capacitación, crea conciencia social sobre la
base de las diversas aplicaciones de la información disponible en la Red relacionadas
con problemáticas del lugar, y posee lo que podemos llamar un
‘corazón local’. El telecentro, visto de esta manera, es mucho más que un cibercafé,
aunque ambos ofrecen en común: el sine que non de la conectividad.
Un telecentro que pierde su vocación social y local puede revertir a ser
un simple cibercafé, pero la inversa no es tan factible o frecuente, porque
implica una cambio radical en su visión estratégica para que el empresario
de un cibercafé lo transforme en telecentro con los costos asociados y los enlaces
obligados a grupos comunitarios. El telecentro puede sobrevivir como
tal, solamente si se considera que es un valor agregado a la condición actual
del acceso limitado, costoso y discrecional. Si la información en sentido genérico
que abarca o refiere a las distintas actividades de la gestión pública y
cultural se considera como un “bien público que debe estar en el dominio
público para el aprovechamiento público y cuyo acceso tiene un costo compartido
por todos los actores sociales”, se puede afianzar el futuro de esta figura
trazada aquí sobre la base de cierta experimentación en la Región. En
pocas palabras, el futuro de los telecentros en América Latina depende, en
gran medida, de la revaloración de la información y el acceso a la misma por
parte de las agencias del Estado, la empresa privada y la sociedad civil. Sin
este proceso de revaloración del acceso a la información en el dominio público,
lo cual incluye recursos educativos y estímulos al magisterio, apoyos
al personal de la salud e instrumentos para modernizar a la administración
de los gobiernos locales, no habrá avances en este rubro de singular importancia.
Observamos que las fuerzas privatizadoras de la información y el acceso
son cada vez más influyentes y la voluntad de los Estados nacionales
para conceder un derecho a la información es endeble o francamente nula.
498 Scott S. Robinson
26 Consulta el video realizado en el año 2000 disponible en línea, Telecentros en América Latina: www.
americascanada.org/politics/connectivity/connactivities/cangovt-e.asp#telecentres
Esta revaloración de la información puede ocurrir en el contexto de comunidades
locales y sus microrregiones administrativas y políticas (municipios,
provincias, cantones) que han sufrido una suerte de usurpación de las
funciones locales por el modelo de Estado todopoderoso que últimamente
ha iniciado (o ha sido obligado para tal por sus acreedores) un redimensionamiento
radical; ahora, el Estado ‘descentraliza’ funciones, pero sin ofrecer
la información estratégica y la capacitación de recursos humanos que el proceso
requiere, lo cual se traduce en una continuación de la dependencia de
las instancias subalternas a los dictámenes del poder hegemónico ‘moderno’.
En la medida que avance el reclamo ciudadano para el acceso a la información
pertinente a la gestión pública en gobiernos locales crece la necesidad
para lo que podemos llamar una pedagogía ciudadana experimental. Se trata
de tres procesos que deben compartir una sincronía: los incentivos para
usar fuentes de información digital, los instrumentos en manos de los usuarios
para acceder al novedoso y útil acervo de la información disponible en
línea, y la capacidad para comprender los datos e información disponible
además de aportar datos nuevos para generar un cambio cualitativo en la
gestión pública local. Debe ser evidente, a esta altura del argumento, que se
trata de un modelo distinto del Estado, de la administración pública local,
y de la participación de una nueva generación de jóvenes capacitados en los
telecentros comunitarios en este proceso dinámico. La pedagogía ciudadana
experimental refiere a este proceso, complejo por el número de instancias
públicas cuya concertación es obligada, la identificación y oferta de los incentivos
necesarios para animar la voluntad de distintos gremios claves en el
ámbito local (estudiantes, magisterio, enfermeras y mandos medios municipales),
y la capacitación continua en las herramientas y los contenidos relevantes,
cuyo dominio es un non plus ultra para todos los involucrados.
Ahora bien, dentro de los términos de este enfoque crítico y las voluntades
oficiales actualmente parciales o truncadas, me temo que muchos de
nuestros esfuerzos para crear y levantar telecentros comunitarios hoy van
encaminados a crear cibercafés o cibercentros, cuyos compromisos sociales
iniciales son coartados o simplemente suspendidos ante la imposibilidad de
‘vender los servicios ofrecidos’ y crear la masa crítica de personal capacitado
y ‘concientizado’ para sostener y sufragar el costo de la operación y de las
funciones sociales para el bien público. Los telecentros concebidos así son
sitios complejos con múltiples funciones que responden a distintos gremios
Hacia un modelo de franquicias para telecentros comunitarios 499
de la comunidad27. Esta propuesta, la forma de apreciar al telecentro genérico
resumida aquí, implica una serie de cambios en la percepción de actores
en las instituciones públicas, al nivel de los gobiernos municipales, estatales
y provinciales, además de las instancias federales; también, implica
confrontar y revertir el actual proceso de privatización de la información
que la empresa privada (y algunos sectores del Estado también) hoy pregonan
en los hechos; y además, requiere de un nivel de madurez, audacia política
y capacidad negociadora dentro de la comunidad de organismos civiles
que pueden promover la figura organizativa y técnica indicada con la inversión
requerida de distintas fuentes. En efecto, si estos cambios señalados
no son utópicos, sí representan costos políticos y riesgos para cumplirse cabalmente,
y constituyen, a mi modo de ver, el quehacer y el reto principal
de nuestro esfuerzo dentro del incipiente gremio de ‘telecentreros’ que constituimos
unos cuantos en la Región.


LOS COMPONENTES DE UN MODELO HÍBRIDO
Para sobrevivir como tal, el telecentro requiere varios elementos ahora existentes
o incipientes, en el panorama institucional y en el mercado de opciones
tecnológicas. Pero es necesario articular estos elementos de una manera
novedosa: crear un modelo institucional y mercantil híbrido, que vaya de la
mano con una ampliación del derecho a la información y de la mencionada
pedagogía ciudadana experimental; un régimen de propiedad compartida
o cooperativa ofreciendo la conectividad, contenidos pertinentes con incentivos
culturalmente apropiados y de acuerdo a una normatividad de la
administración pública contemporánea; todo esto con autonomía, independencia
política y editorial. ¿Una utopía más?
Este modelo híbrido del telecentro, que hemos contemplado, parte de
una serie de compromisos del Estado para y con su ciudadanía: el derecho
a la información, el presupuesto para ‘compartir’ el costo del acceso a la información
ofrecida, la del dominio público y todo lo demás disponible (lo
cual no necesariamente requiere de mayores recursos sino una reorganiza-
500 Scott S. Robinson
27 “…Everyone underestimates the complexity of these centers and overestimates the real need the locals
have for the centers”. Steve Cisler, Personal Communication, 9 May 2001.
ción de funciones administrativas actuales), una deducción fiscal para las
aportaciones de la empresa privada a cada proyecto, condiciones favorables
para el registro de figuras jurídicas sin fines de lucro y con acceso a las deducciones
fiscales disponibles, una homologación y flexibilización del marco
regulatorio para igualar las oportunidades de esta propuesta en todos los
países creando un ambiente propicio de confianza entre instancias del Estado,
las instituciones multilaterales, la iniciativa privada y los organismos no
gubernamentales que puedan apadrinar colectivamente este proyecto. Pero
el mismo no es viable si no se puede escalar al nivel regional, para ofrecerla
en todos los países. Implica pensar en términos de un mercado regional y de
la demanda potencial de distintos públicos de usuarios. Para lograr su impacto,
el proyecto requiere de un sistema de franquicias donde se permita
reproducir el modelo genérico, según una norma de socios financieros, tecnológicos
y operativos al nivel de las comunidades, donde todos se beneficien
en la región latinoamericana. El costo de oportunidad de no actuar
ahora será muy alto, porque el modelo mercantil de la entrega de los servicios
digitales bien puede llegar a ser hegemónico en muy poco tiempo, cerrando,
en efecto, este camino más experimental, más costoso con relación
a la formación de los recursos humanos, más difícil por la coordinación de
voluntades que implica. He aquí el meollo de la propuesta.
Antes de desglosar los detalles de las franquicias, es menester el revisar
otros elementos del contexto regional aún no comentados anteriormente: 1)
ante la importancia regional de la economía de remesas, es importante introducir
o reforzar la presencia de instituciones de microcrédito, su fortalecimiento
con distintos grados de capacidad administrativa y técnica, ignorados
si no impugnados por la banca comercial hasta la fecha; tendrán un
marco jurídico adecuado y estarán habilitados para atender la demanda para
reducir el costo de las transferencias de las remesas de los migrantes, internos
y/o internacionales28; 2) la discrepancia entre las posibilidades de la
conectividad ofrecidas por la tecnología de punta, cada vez más portátil,
modular, fácil de instalar y barata (en los países del Norte), frente al ritmo
de la autorización de los servicios digitales por las respectivas entidades reguladoras
y las propuestas estrictamente comerciales de grupos nacionales
Hacia un modelo de franquicias para telecentros comunitarios 501
28 La Ley Federal de Ahorro y Crédito Popular de México (2001), aprobada mientras se redactaba este
ensayo, es un ejemplo que cumple con estos requisitos.
que bien pueden estar protegiendo sus mercados hasta la fecha cautivos con
tecnología obsoleta29; 3) la falta de acceso, consulta y participación de las
iniciativas del sector civil en materia de informática con los entes reguladores
de las telecomunicaciones, muchos contaminados con la euforia del discurso
simplón que reza: “la conectividad nos llevará al desarrollo y la democracia”,
pero sin proyectos concretos, viables en los pueblos rurales y geográficamente
apartados30. Sin duda, estas tres condiciones afectan al escenario
de la viabilidad de nuestra propuesta.
El sistema de franquicias para telecentros en la Región se ancla sobre la
premisa de que al Estado y a la iniciativa privada, y a todos los actores civiles,
en una palabra, les conviene elevar la información a la categoría de bien
público, difundirla al dominio público digital y capacitar al público para integrar
los datos y la información disponible a su conocimiento para la gestión
pública. Pues se trata de formar ciudadanos y actores participativos en
el modo digital de la producción, de crear letrados en nuestra época digital31.
La segunda premisa es que a todos les conviene cooperar para llevar la
conectividad hacia las regiones rurales de sus respectivos países, porque la
capacidad de compra, más el costo de la conectividad, más la carencia de
técnicos calificados, discrimina en contra de esta propuesta lo cual se traduce
en un creciente ensanchamiento de la brecha entre lo rural y lo urbano;
se supone que esta situación merece una acción enérgica por parte del Estado.
Una tercera premisa es que hay una demanda local para servicios de comunicación,
información y de microcrédito que las nuevas tecnologías pueden
atender ante la demanda de nuevos usuarios que ingresan a la cultura
informática de diversas maneras en ambientes donde la tasa de emigración
502 Scott S. Robinson
29 Llama la atención que la Ciudad de México no cuenta con servicios de Internet vía cable cuando la
zona urbana cuenta con una extensa red de televisión por cable. El hecho de que la empresa telefónica
dominante, Telmex, compró una participación significativa en Cablevisión se sospecha se debe
a un plan de frenar la oferta de servicios digitales de alta velocidad cuando Telmex cuenta con
70% de los usuarios de Internet del país.
30 Es notoria en toda la región la exclusión de las ONG de las ‘consultas’ oficiales de los cambios en
las políticas de telecomunicaciones, y al mismo tiempo es notable la carencia de propuestas viables
procedentes de este sector. El tema nos lleva a la compleja problemática de las alianzas entre elites
tradicionales, partidos políticos y sectores burocráticos en las aún endebles democracias latinoamericanas
donde las organizaciones no gubernamentales, como entes relativamente nuevos, quedan excluidas
de la formula tradicional de negociar y compartir el poder.
31 Consulta un tomo inteligente y relevante: Literacy in a Digital World : Teaching and Learning in
the Age of Information, Kathleen Tyner, Lawrence Erlbaum Assoc; ISBN: 0805822267, 1998.
es alta y constante32. La cuarta premisa está basada en la continua evolución
tecnológica de los servicios digitales, constantemente acelerando la Red, integrando
más servicios en paquetes de programación y fabricación más
compactos, y todo esto complementado ahora por la disponibilidad del acceso
a la Internet vía satélite33. Y la quinta premisa parte del hecho de que
las organizaciones civiles tengan suficiente capacidad de gestión para convocar
y negociar las alianzas que dicha propuesta involucra; se reconoce que
esta afirmación es problemática, porque las ONG en la región coexisten de
manera caótica, fragmentadas entre sí, poco claras en sus objetivos y patrimonio,
una fiel reflexión de la condición social posmoderna. Son premisas
clave y a la vez condiciones necesarias, pero no suficientes, para que este
Hacia un modelo de franquicias para telecentros comunitarios 503
32 La siguiente tabla sintetiza las formas de integración de los usuarios nuevos hacia el empleo de la
Internet:
proyecto de los telecentros comunitarios vía franquicias avance. Implica un
nivel de alianzas o relaciones entre socios jamás visto hasta la fecha entre las
organizaciones civiles de la región, y significa un consenso sobre la figura genérica
del telecentro, sus servicios locales y la integración con los objetivos
y preferencias de grupos activos en la comunidad. Donde estos grupos son
inexistentes, simplemente habrá cibercafés.
¿Cómo funcionaría la franquicia? El modelo de negocio puede ser sencillo,
se trata de un juego de opciones de hardware, software, opciones para
la conectividad y, lo más difícil, ‘orgware’34; todo financiado por una alianza
entre el Estado y la iniciativa privada por medio de organismos civiles registrados
sin fines de lucro y una autorización por parte del Ministerio de
Hacienda o Tesorería que les permita recibir donativos que generen una deducción
fiscal significativa para los donantes. Por ejemplo, la agencia correspondiente
del Estado subsidia la mitad del costo de los componentes ajenos
a la organización comunitaria, y las empresas reciben su deducción fiscal
por el balance. El costo de la conectividad se cubre con una tarifa social
(costo real + 10%, puede ser una norma), o en el caso de servicios ‘dialup’,
la llamada al servidor es siempre local y se cobra por llamada, no por tiempo.
Existe también la opción de equipos de cómputo de bajo costo que no
poseen los aditamentos de la computadora personal tradicionalmente subutilizados
(el proyecto SIMPUTER en la India y otro similar desarrollado en
la Universidad de Minas Giráis, Brasil, son sugerentes). Es evidente que el
peso del proyecto cae sobre la capacidad de gestión de la organización comunitaria,
un desafío reconocido y el tendón de Aquiles del proyecto. Cada
organización favorecida con esta ‘alianza en franquicia’ comparte el compromiso
—por convenio— de llegar a una condición de operación autofinanciada,
después del arranque, en cuanto a los costos del personal, la conectividad,
la amortización de los equipos, y la capacitación de sus recursos
humanos. En el rubro de software, estos telecentros utilizarán equipos en
LAN corriendo el sistema operativo LINUX y sus aplicaciones cada vez más
amigables, y el personal recibirá la capacitación para mantener la red local,
la conexión y la operación de todos los equipos. En el renglón de la conec-
504 Scott S. Robinson
34 El software esta disponible gratis en el sitio www.tele-centros.org. La incipiente fabricación del
SIMPUTER (computadora simple) en la India, y su licencia para ensamble en otras latitudes, ver
www.simputer.org es también promisorio.
tividad, estas franquicias pueden utilizar la incipiente cobertura continental
de servicios bidireccionales vía satélite actualmente en operación o a punto
de ser desplegados (por ejemplo, Hughes/DirectPC y Tachyon)35. O bien,
pueden articular sistemas híbridos para lograr la conectividad (‘dialup’, líneas
dedicadas, acceso bidireccional vía satélite, etc.). Cada telecentro se
transforma en un potencial proveedor de servicios digitales a nivel microrregional
avalándose de la tecnología de los módems fijos inalámbricos. El sistema
tiene que estar abierto a relaciones mercantiles donde los telecentros
pueden ofrecer, por ejemplo, no sólo los servicios de conexión a los microbancos,
sino también la oferta de servicios digitales a particulares, y la oferta
de servicios de video a las escuelas y centros de salud que las tecnologías
emergentes ahora permiten. En pocas palabras, estamos hablando de un paquete
de servicios digitales múltiples llenando los ‘vacíos’ en el mercado que
no les interesan a las empresas actuales.
El rubro del ‘orgware’ es central a cada franquicia, es la interfase entre la
cultura de la informática y la información y las culturas locales, además de
representar a la capacidad negociadora de las ONG participantes. Se refiere
a la conciencia de que “aliarse, no significa rematar, ni vender patrimonios”
36, y dicho patrimonio en el contexto local es la legitimidad y credibilidad
de una figura local capaz de movilizar el capital social de los ciudadanos.
Y estas redes sociales incluyen a los clubes o asociaciones de los migrantes
en diversos destinos del extranjero. También, ‘orgware’ se refiere a los
programas de trabajo, capacitación, operación, administración, y promoción
al interior de la comunidad donde se ubica cada proyecto/negocio. La
clave es reconocer que la vitalidad de cada franquicia será una función de su
capacidad de atender a necesidades de distintos grupos de usuarios locales.
Por ejemplo, estos telecentros podrán ofrecer una plataforma y la capacitación
para crear, en colaboración con las universidades, sistemas de información
geográfica al servicio del público y los gobiernos municipales y provinciales;
es importante resaltar todo lo que esto implica en cuanto al manejo
de información pública para la administración y planeación de los distintos
servicios públicos, la modernización de sistemas fiscales locales, y los pro-
Hacia un modelo de franquicias para telecentros comunitarios 505
35 www.directpc.com y www.tachyon.net
36 Luis Stolovich: Impactos sobre Antel de los cambios proyectados en el sector telecomunicaciones. Proyecto
editado por el Sindicato Único de las Telecomunicaciones (SUTEL/PIT-CNT), Montevideo,
2001.
gramas de desarrollo procedentes desde ‘arriba’ y también desde ‘abajo’. La
modernización de todo sistema de impuesto predial es quizá la función más
rentable (y cuyos frutos pagan el costo del sistema total)37. Otro componente,
también en la categoría de ‘orgware’ es un sistema de incentivos al salario
para el magisterio y las enfermeras y médicos de las burocracias de la
educación y la salud, donde a cambio de su capacitación en el empleo de los
recursos disponibles en los telecentros, en materia de las herramientas y de
los contenidos, reciben un apoyo económico adicional y una certificación
con valor curricular en los respectivos mercados de trabajo. Esta noción de
la certificación de competencias por medio de cursos de educación a distancia
implica una revisión radical de los sistemas actuales, al nivel nacional; y
las probables economías de escala sugieren la probabilidad de un sistema regional
latinoamericano de certificación, algo no discutido hasta la fecha en
ámbitos nacionales.
Cabe señalar que es probable que el personal responsable de los telecentros
comunitarios, como es el caso hoy en la Región, serán mujeres. Es un
tema clave, porque los proyectos experimentales, todavía en proceso, indican
que las mujeres jóvenes en los pueblos rurales y barrios urbanos son más
responsables, disciplinadas y abiertas a la capacitación, en temas técnicos y
para el diseño de contenidos. Estamos en una etapa de inversión de papeles
sociales al nivel de estos espacios locales, donde por un lado la emigración
ha llevado a los varones más emprendedores hacia la ciudad o el extranjero,
y por otro, la continuación de las mujeres ahora inscritas en las instituciones
de educación media, hoy significa una población femenil activa, exigente
en cuanto a mayores oportunidades de aprendizaje y empleo. Se observa
plenamente al interior de los telecentros, entre su personal responsable, a las
instructoras formadas y, también, a las usuarias. En gran medida, la difusión
de la cultura de la informática y la información acontece por medio de una
nueva generación de mujeres jóvenes competentes, curiosas y cada vez más
capacitadas en el tema. El hecho tiene implicaciones sugerentes para el futuro
de muchas instituciones públicas y privadas en estas comunidades y
sectores urbanos marginados.
506 Scott S. Robinson
37 Un hecho difícil de traducir en argumentos convincentes para autoridades locales, quienes como es
el caso en México, comparten una cultura política donde todo de valor viene de ‘arriba’, recursos,
iniciativas, autorizaciones, información, etc. En un sistema de esta índole la mirada de los funcionarios
es vertical y no horizontal, hacia lo propio.


INTERNET… ¿PARA QUÉ? Y ¿PARA QUIÉN?
En el documento sintético: “Internet… ¿para qué?: pensando en las tecnologías
de información y comunicación para el desarrollo en América Latina
y el Caribe”, se ofrece una visión social y panorámica sobre ‘desafíos futuros’,
la ‘perspectiva latinoamericana’, ‘más que conectividad’ y ‘pistas para
avanzar’38. En gran medida, este ensayo y la propuesta ofrecida es una respuesta
al llamado de este documento. El modelo aquí expuesto para los telecentros
comunitarios a futuro permite el acceso equitativo, uso con sentido
y la apropiación social de los recursos de las TIC a que se refiere. Trasciende
la conectividad ofreciendo el empleo de los múltiples recursos con
sentido y mecanismos para su apropiación. La propuesta se monta sobre
prácticas sociales existentes, en bibliotecas públicas, escuelas, centros de salud,
municipios e instituciones de microcrédito; comparten el potencial de
una visión estratégica de la comunicación en la medida en que las organizaciones
civiles responsables pueden rebasar el fetichismo tecnológico y enfocarse
en los contenidos y la pedagogía ciudadana; apoyan al proceso de democratización
y respeto a la pluralidad cultural en la medida en que la información
se vuelve un bien público, disponible en el dominio público cuyo
uso adquiere un valor cultural; y esta valoración embona con el desarrollo
de una ética de la reciprocidad social y entusiasmo ante las posibilidades
creativas del ser humano. La capacitación ofrecida al interior de los telecentros
comunitarios los vuelve de hecho una extensión de facto del actual sistema
educativo, donde es una prioridad enseñar la discriminación entre datos,
información y conocimiento; son espacios donde se puede evitar el riesgo
de la ‘banalización de la información’. La crítica del panorama contemporáneo
y la propuesta aquí desglosada también atienden a los objetivos
centrales de transformar la participación social en las políticas públicas, incorporando
una dimensión de género al reconocer que el personal responsable
y algunos gremios claves de usuarias (maestras y enfermeras) constituyen
el eje humano de instituciones locales y, al mismo tiempo, la operación
y empleo de los recursos digitales permiten evaluar su impacto en usuarios
y usuarias de los telecentros comunitarios.
Hacia un modelo de franquicias para telecentros comunitarios 507
38 www.acceso.or.cr/PPPP


CONCLUSIONES:
Esta propuesta para crear una red latinoamericana de franquicias para telecentros
comunitarios se contempla como un plan de negocios sustituto al
de las megafranquicias mercantiles en vías de iniciarse en la Región. No hay
un camino prescrito para nuestra inserción en el modo digital de la producción,
porque es un sendero negociable que evolucionará de manera favorable
a medida que haya proyectos atinados a las realidades culturales y demandas
locales. El proyecto de las franquicias permitirá ‘ganar la plaza’ con
una iniciativa audaz, acoplada a las realidades comunitarias, independiente
de los múltiples servicios ofrecidos a distintos gremios de usuarias y usuarios.
Los retos para lograr una integración de los actores institucionales centrales
son mayores, como se ha indicado aquí, y no se pueden desprender algunos
componentes, porque la integración de las dimensiones culturales,
jurídicas, tecnológicas y operativas es vital. En efecto, es una propuesta criticable
como utópica, realizable en el corto plazo sólo si las redes de las organizaciones
sociales latinoamericanas y sus socios potenciales, en el escenario
nacional e internacional, se comprometen a reconocer su valor, escalamiento,
probable impacto, y así promoverla y negociar su articulación. Hay
muchos intereses en el camino para obstaculizar el paso, para desviar los esfuerzos,
para confundir a los actores cuyos objetivos son poco claros o mezquinos.
La dimensión cultural de este proyecto implica un reto que merece una
palabra final: la actual cobertura de la Región por las televisoras comerciales
y el bombardeo continuo de mensajes radiofónicos dirigidos hacia la juventud
consumidora de música y la parafernalia general del consumo, ha
creado, por primera vez, una cultural regional insólitamente homogeneizada.
Todos los públicos están consumiendo lo mismo, creando fantasías y fetiches
en medio de un campo minado con altas tasas de interés, contratos
leoninos y comercios sin escrúpulos. El síndrome de los cibercafés sólo refuerza
esta tendencia. Aunque suena contradictorio, es posible que una
apropiación inteligente de las nuevas tecnologías digitales represente una estrategia
para frenar el fenómeno regional de la homogeneización y, al mismo
tiempo, construir espacios locales y comunitarios desde donde los actores
puedan participar con recursos y proyectos en el emergente modo digital
de la producción. No será ni fácil ni mañana.


COMUNITARIOS EN AMÉRICA LATINA

lunes, 30 de junio de 2008

NANOTECNOLOGÍA, POBREZA Y DESARROLLO


Por Un Nuevo País:


NANOTECNOLOGÍA, POBREZA Y DESARROLLO.

Según ilustres pensadores contemporáneos, científicos, humanistas, filósofos, académicos e intelectuales, en menor escala líderes políticos mundiales, la humanidad y el planeta Tierra avanzan rápida e inexorablemente hacia su propia destrucción. Ello en virtud de la insostenibilidad de las economías y de los ecosistemas, producto de los equivocados modelos societarios, de consumo y de producción en el mundo. Sobre todo de los patrones de consumo energético, alimenticio y de agua.


La nanotecnología se define como el campo de las ciencias aplicadas dedicado al control y manipulación de la materia a una escala menor que un micrómetro, es decir, a nivel de átomos y moléculas (nanomateriales). Nano es un prefijo griego que indica una medida, no un objeto.


De manera que la nanotecnología se caracteriza por ser un campo esencialmente multidisciplinario y cohesionado exclusivamente por la escala de la materia con la que se trabaja. Esta mega ciencia promete mayores beneficios sociales, por nuevas y más eficientes aplicaciones, para solucionar los problemas ambientales, energéticos, agua y salud, entre otros tantos.



Un nanómetro es la mil millonésima parte de un metro. Para comprender el potencial de esta tecnología es clave saber que las propiedades físicas y químicas de la materia cambian a escala nanométrica, lo cual se debe a efectos cuánticos. La conductividad eléctrica, el calor, la resistencia, la elasticidad, la reactividad, entre otras propiedades, en esta escala se comportan de manera diferente que en los mismos elementos a mayor escala.



Sin embargo, los progresos actuales pueden calificarse más bien de nanociencia ó cuerpo de conocimientos que sientan las bases para el futuro desarrollo de una tecnología, que será la nanotecnología, basada en la manipulación detallada de las estructuras moleculares.



Así, se alcanzarán fronteras insospechadas del conocimiento, de la salud y del bienestar. Pero también, con riesgos extremadamente grandes, por la irresponsabilidad social producto de la ambición y vanidad inherentes al ser humano. Estamos en el umbral de un extraordinario salto cuántico en la humanidad, que nos llevará a modificar muchos de nuestros paradigmas y comportamientos actuales.


NANOTECNOLOGÍA, CIENCIA Y MERCADO.

Una reciente investigación global determinó que a partir del próximo futuro las principales DIEZ NANOTECNOLOGÍAS en proceso, podrían solucionar radicalmente problemas en áreas críticas como agua, agricultura, nutrición, salud, energía y medio ambiente. La investigación concluye con el axioma de que



si se identifica correctamente el problema basta aplicarle la tecnología adecuada para alcanzar la solución. Sin embargo esto es solo en teoría. Una cosa es la teoría, otra muy distinta la práctica.
Así, por ejemplo, respecto al VIH (Sida), se encontraron grandes avances con el desarrollo de los semiconductores moleculares. Sugiriendo que éstos podrían detectar moléculas asociadas al VIH-SIDA tempranamente, facilitando así el tratamiento y reduciendo el SIDA.



Sin embargo, la experiencia demostró que antes que la inversión en tecnología aplicada con fines sociales, durante los últimos 10 años, privó el interés corporativo. Hoy, los principales productos nanosida han sido patentados por corporaciones multinacionales de USA. Por ello, hoy hay más sida, más hambre y pobreza en el mundo.



Desde allí quedó como moraleja que la elección de la tecnología no es un proceso neutro, depende de las fuerzas políticas y económicas en pugna. No necesariamente sobrevive la tecnología que mejor satisface la necesidad social, sino lo que nos diga el mercado. Una cosa es la ciencia, otra el mercado.



NANOTECNOLOGÍA Y TERCER MUNDO
La aplicación de la nanotecnología tendrá efectos determinantes para decidir el curso y permanencia de los mercados. Así, un producto será más competitivo, en la medida que llegue a ser mucho más adaptable a su entorno, y puedan ser neutralizados los factores naturales que producen costos adicionales.



Efectos sobre la demanda industrial de materias primas no se harían esperar. La nanotecnología disminuirá la renta diferencial que muchos países en desarrollo obtienen de las exportaciones de materias primas como minerales, hidrocarburos, frutas, carnes, madera, fibras textiles. De igual manera, en productos manufacturados en países con gran capital de trabajo humano, que serían reemplazados por nanomaquinas ó nanobots más eficientes.


La investigación un principio debería de estar impulsada desde la ciencia, mas no desde el mercado. Pero para ello, se requeriría de un apoyo decidido de los gobiernos y una claras políticas públicas globales, respecto del uso y aplicación de las nanotenologías. Siempre en función de las más sentidas carencias de la humanidad.
CARLOS BARRETO CABALLERO/
http://www.carlosbarretocaballero_porunnuevopais.blogspot.com/





EFECTOS ECONÓMICOS GLOBALES
Los productos nano entrarán a competir con los productos tradicionales cuando los costos relativos y diferencias de eficiencia sean más cercanos. Cuando llegue ese momento, competir será un detonante de la desigualdad a nivel global, en el sentido de que aquellas regiones que no posean la tecnología se afectarán seriamente con problemas de empleo y redistribución del ingreso.

Muchas de las grandes corporaciones que conocemos hoy día serán reemplazadas por aquellas que hayan desarrollado nanotecnología. Muchas regiones a nivel global, basan su éxito económico en productividad derivada de ventajas comparativas naturales. La nanotecnología tendrá severos impactos en términos de competencia y de mercado.

Un claro ejemplo de ello: cuando la revolución microelectrónica, de la informática y los satélites se hizo presente, desde mediados de los ochenta, se suprimieron muchos costos derivados de las desventajas naturales de localización. El costo de una llamada telefónica anteriormente estaba en función de la distancia que tendría que recorrer, por lo que las llamadas internacionales tenían un costo muy elevado. Ahora, con las presencia de los satélites y antenas celulares en tierra, el costo de una llamada es independiente de la distancias. Con ello la riqueza que era apropiada por medio de la renta del suelo, utilizado para las comunicaciones fue suprimida.


HACIA DONDE VAMOS.
La historia nos muestra que las innovaciones tecnológicas usualmente traen consigo cambios rápidos e impredecibles. La revolución industrial permitió la utilización de fuentes de energía para mejorar y ampliar los procesos productivos, ampliando así los mercados de consumo y estándares alimentarios del hombre.

La sociedad postindustrial uniformizó y globalizó dichos procesos, utilizando el procesamiento de la información como mecanismo inherente a todos los procesos productivos. Ahora, la presente sociedad del conocimiento ó sociedad de la información, permitirá reivindicar el valor
del conocimiento y de la información como elemento esencial inherente a todos los procesos societarios del hombre.

La nanotecnología, como ambiente ó denominación genérica de las ciencias del futuro, promete ser la revolución de las revoluciones tecnológicas. Se perfila inexorablemente como un conjunto de revoluciones tecnológicas multidisciplinarias que permitirá a la sociedad maximizar la eficiencia en los procesos productivos y sociales, con aplicaciones insospechadas en casi todos los ámbitos de actuación del ser humano. La diferencia entre unos y otros países la definirá el cultivo y aplicación de su propia ciencia y (nano) tecnología.